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MORELIA, Mich., 14 de abril de 2026.- Cuando el aficionado o la prensa especializada se pregunten cual es la diferencias que hay entre México y las grandes potencias futbolísticas podemos resumir esa respuesta en la falta de cultura deportiva.
No se trata de grandes presupuestos, infraestructura o recursos humanos para generar cada vez futbolistas más capacitados en los físico, lo técnico y lo táctico, lo que hace la diferencia es como los futbolistas de élite ven el compromiso que tienen con su deporte, sus clubes y su selección nacional.
Apenas hace unos cuantos días, trascendió en voz de un comentarista de televisión, Gibrán Araige de TUDN, que Javier Chucky Lozano, había confirmado a Javier Aguirre, su postura de no llegar a un acuerdo con el San Diego FC de la MLS que permitiera contratarse con otro club en cualquier parte del mundo y sumar minutos para poder ser considerado en las convocatorias finales de la Selección Mexicana de Futbol.
Lozano está separado de El San Diego FC desde octubre del año anterior después de un altercado verbal con su entrenador, el futbolista tiene contrato hasta el junio de 2028 y no tiene intención de llegar a un arreglo que conlleve el pago de un porcentaje de un salario anual de 7.6 millones de dólares por año.
A prácticamente dos meses del inicio del Mundial, es un hecho que el famoso Chucky no jugará la Copa del Mundo, ni tampoco parece querer hacerlo durante lo que le resta de contrato, una determinación que ha pasado de noche entre el aficionado y la prensa en México.
Y esa es la gran diferencia, si un futbolista de los vuelos de Hirving Lozano, dos veces mundialista, histórico por anotar el gol con el que México venció a Alemania en el Mundial de Rusia 2018 y con una amplia trayectoria en clubes europeos, decidiera no vestir la playera de una selección nacional que llevara por nombre Argentina, Brasil, España o Francia, por mencionar algunos referentes, el problema sería mayúsculo, ese futbolista firmaría en automático un destierro moral en la industria del futbol de esos países. Un rechazo a defender la playera de la selección nacional por causa de dinero, sería algo imperdonable.
En el ya lejano 1978, Johan Cruyff rechazó ir al Mundial a celebrarse en Argentina por discrepancias en la marca de ropa de la selección holandesa que utilizaba Puma, mientras que Cruyff tenía un contrato vigente con Adidas, el futbolista se negó a romperlo y decidió no jugar el Mundial.
Salvo esa excepción, la historia está llena de jugadores que arriesgan su carrera e incluso su salud por jugar una Copa del Mundo, en 1970 el Alemán Franz Beckenbauer jugo la semifinal ante Italia con el hombro dislocado, Maradona en el 1986 jugó infiltrado del tobillo izquierdo producto de un golpe en el primer partido frente a Rumania, en el mismo Mundial el inglés Gary Lineker disputó todo el torneo con la muñeca de la mano izquierda rota, en el 2022, el argentino Ángel Di Maria llegó entre algodones al Mundial de Qatar, Neymar Junior jugó el Mundial del 2014 con una fractura en la espalda que a la larga le cobró factura en su carrera, Diego Godín disputó por meses todo el proceso previo al Mundial 2022 con una tendinitis rotuliana crónica en la rodilla izquierda, los dolores fueron descritos por el futbolista como una cuchillada que apenas le permitía caminar, se retiró del futbol en el 2023, después de cumplir el objetivo de llegar al Mundial, para ese mismo campeonato el mexicano Raúl Jiménez forzó su físico para recuperarse de una pubalgia y tener minutos con la selección.
Caso aparte es el del también mexicano, Carlos Vela, futbolista de gran talento pero quien siempre manifestó que el futbol solo era su trabajo y al igual que lo hizo a nivel clubes, dejando Europa por la MLS, Vela rechazó desde el 20210 a la selección mexicana, por falta de interés y por evitar la presión mediática.
Ejemplos contrarios a los de Lozano o Vela, son los recientes casos de Gilberto Mora, y Marcel Ruíz, el primero afectado de Pubalgia, Mora determinó no operarse y buscar una recuperación rápida, todo indica que lo ha conseguido pues ya logró jugar con su club Xolos de Tijuana.
Marcel Ruíz, también es ejemplo de un gran deseo por disputar el Mundial en casa, él fue diagnosticado con una ruptura parcial del ligamento cruzado anterior y menisco medial de la rodilla derecha, también decidió no operarse y apostar por una recuperación que le permita jugar el Mundial.
Así que la decisión de Hirving Lozano, por muy personal que sea, no puede pasar de noche y es que además de su talento indiscutible, hoy con la gran cantidad de lesiones que han acechado el proceso del tricolor, el Chucky podría haberse montado en la titularidad de un equipo que requiere jugadores con su experiencia y capacidad de desequilibrio, pero le ganó el dinero.




