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GUADALAJARA, Jal., 23 de junio de 2026.- La invasión amarilla apareció en el Estadio Guadalajara. Desde días antes, Guadalajara ya se pintaba de los colores de Colombia con playeras, banderas y sombreros vueltiaos, algo que no es común en la ciudad.
La noche de este martes, esa marea llegó a la sede de la Copa del Mundo. Para donde volteara uno, Colombia era dueño absoluto del inmueble.
Familias completas acudían a esta gran fiesta que parecía diseñada para ellos solamente. Y para la ocasión venían vestidos.
Desde temprano, la Última Milla era caminada por esa ola amarilla llena de emoción por ver a su selección conseguir ese anhelado pase a la siguiente ronda.

Aunque su música es el vallenato, en tierras tapatías no podían dejar de bailar Payaso de Rodeo (de Caballo Dorado) y al son del mariachi.
“Traigo sombrero llanero y de mundialista. Vamos Colombia”, es lo que se podía leer en algunas de las pancartas que portaban los aficionados.
Dentro de toda esta marea amarilla se podía ver a algunos con su playera azul, esos seguidores de la República Democrática del Congo que pudieron hacer el viaje en medio de un problema de salud por el ébola que hay en su país.
Entre ellos, había alguno que saltaba a la vista, esa estatua humana que representa al país: Lumumba Vea, quien logró superar los temas de visa y se hizo presente en el Estadio Guadalajara. Y es que no podía faltar a esta gran fiesta en la tierra donde su equipo logró hace meses su pase a este Mundial.

Y como en juegos pasados, hubo personalidades, pero alguien que destacó fue el extécnico de la Selección Mexicana, Juan Carlos Osorio.




