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TACÁMBARO, Mich., 14 de diciembre de 2020.- Casi 100 años y unos 300 sacerdotes formados, además de hombres de bien, tiene en su haber el Seminario Diocesano de Tacámbaro, que el año siguiente tendrá su jubileo. Tiene tres etapas bien definidas de formación, explicó el ecónomo del seminario, Carlos Alejandro Herrera.
Durante una rueda de prensa para presentar una bonificación en favor de la Diócesis, el seminarista Emanuel Sánchez manifestó que a lo largo de los 99 años del Seminario Diocesano de Tacámbaro, se han formado hombres ilustres en el sacerdocio, en una vida matrimonial o en la soltería, iluminando con el resplandor del Evangelio. Desde los rincones de la Tierra Caliente y la tierra fría, dijo, han llevado una formación integral para que los jóvenes sean capaces de enfrentar las problemáticas de los pueblos e influir en su solución.
Por su parte, el obispo, monseñor Gerardo Díaz, expresó que están próximos a celebrar el centenario del seminario, que será el 20 de junio, y en el contexto de la pandemia, la celebración de este año tuvo que ser un momento muy privado y pequeño. Ahora, el seminario se prepara para celebrar el acontecimiento del centenario, y no quieren dejarlo pasar por alto.
Consideran que el Seminario de Tacámbaro ha dejado huella, y en la diócesis, que antes estaba conformada por las regiones de Apatzingán, Lázaro Cárdenas y una parte de Altamirano, se han formado cerca de 300 sacerdotes en ese tiempo, y se han formado muchos hombres y mujeres de bien para la sociedad.
Son 85 jóvenes los que integran el seminario actualmente, expuso el religioso, y tienen el compromiso de ser hombres de bien para la sociedad, sean sacerdotes, en su vida matrimonial o en su vida en general.
Los jóvenes deben de pasar por tres etapas del ciclo formativo, iniciando por el seminario menor. Después está el curso introductorio, una etapa que introduce y prepara para ingresar al seminario mayor, que es la tercera etapa. Esto se hace en dos facultades: la de filosofía y la de teología; "a los muchachos se les da tres años de filosofía, porque creemos que es la base de un pensamiento crítico en la sociedad, que es necesario que todo mundo lo desarrolle".
El seminario, en estas tres casas con los 85 jóvenes más el personal, busca cómo acompañar. Ha sido sostenido con la colaboración de gente de buena voluntad; personas quieren mucho al Seminario, y en este sentido resaltó la imagen del tercer obispo, José Abraham Martínez, quien influyó en la comunidad con un profundo amor al seminario.
El obispo dijo que actualmente no cuentan con un espacio propio para el introductorio, que es una etapa para el discernimiento, una vocacional muy fuerte. El espacio está en construcción, pero debido a la pandemia se han retrasado, sin embargo, ya van avanzados; es una casa que donó la diocesis hace años y se está condicionando. Aún falta la construcción de la capilla. Y para recaudar fondos, el seminario ha manejado un bono de recuperación.
Han hecho cirugía mayor a las casas, y eso ha sido un esfuerzo por mantenerlas pensando en los futuros sacerdotes, porque la diócesis de Tacámbaro invita a seguir colaborando adquiriendo un Bono de cooperación. Se ha hecho una campaña, pero debido a la pandemia, los jóvenes han estado aislados llevando su curso, y esto ha ocasionado que tengan menos contacto con la comunidad, y los gastos de comida han aumentado.
Hasta ahora, como institución ya se han visto afectados, no de manera grave, en el seminario solamente tres seminaristas y un sacerdote han tenido la enfermedad. El virus sigue generando estragos en la sociedad, no pueden dejar de seguir impulsando la vida de las personas, e impulsar, por otro lado, la formación en el seminario.
La pandemia deja una lección clara, dijo el obispo; la crisis nos da una oportunidad para mejorar y velar por nuestros hermanos, pero también se tiene la necesidad de ver al otro, de salir de la comunidad para ir en comunión con los hermanos, sobre todo los que están más afectados, porque se viene un grave problema de salud mental por la presión y el estrés, por lo que se está viviendo, además de los estragos físicos, expresó el obispo.




