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MORELIA, Mich., 17 de julio de 2026.- A través de tres especialistas en un conversatorio se fundamentó por varios criterios que la música occidental debe su existencia al canto gregoriano, y no podría entenderse incluso a autores como Beethoven sin este género de canto. Pero advirtieron su uso tendencioso incluso para atraer al mal.
En el conversatorio llamado El canto gregoriano, base de toda la cultura musical occidental, realizado en la biblioteca del Conservatorio de las Rosas y bajo la segunda edición del Festival de Canto Gregoriano y Polifonía Celso Chávez Mendoza, participaron los especialistas José Manuel Tapia, Rafael Martín del Campo y el presbítero Rafael Martínez.
En una primera parte y tras la presentación del moderador Edgar Calderón, se fueron fundando las bases para explicar por qué el canto gregoriano es la base de la música occidental y de mucho de lo que actualmente se escucha.
En una primera instancia, Rafael Martín del Campo externó que este canto transforma vidas desde el punto de vista espiritual, y procedió a señalar que el canto gregoriano es de origen judío, y así se fue metiendo al panorama histórico y muy asociada a la fe cristiana.
El canto gregoriano, dijo, es un repertorio de melodías cantadas con un texto en latín, es un canto propio de la liturgia romana, y se toma en gran parte de las escrituras sagradas.
Puede tener sostén armónico con el órgano, expresó, y añadió que cuenta con un repertorio basto, heterogéneo, anónimo, y hay más de tres mil melodías de distintos lugares y épocas.
Tras el panorama histórico la conversación fue girando en torno a las actualidades, a la importancia de la música clásica, a su vínculo poco entendido con el canto gregoriano, y al hecho de que muchas personas, incluidos músicos, desconocen la importancia del canto gregoriano para la música occidental.
La plática se fue haciendo más profunda y más álgida, incluso llegando a los bordes de lo paranormal, sobre todo cuando explicó el presbítero la importancia histórica de este género en actos como el exorcismo de personas.
En ese tenor, los otros dos especialistas empezaron a hablar del canto gregoriano mal utilizado o con otros fines que no son los de la adoración cristiana, y fue ahí cuando surgió un ejemplo, el de la agrupación noventera Enigma y una producción llamada Sadeness de donde derivó un tema con un alto contenido erótico en una mezcla de una base rítmica electrónica, cantos corales y gemidos.
En ese contexto, Rafael Martín del Campo explicó que investigando más a fondo se dio cuenta que hubo básicamente un tema de generar dinero a través de ese tipo de producciones que podrían llamarse disruptivas.
Los especialistas advirtieron que algunos géneros como el canto gregoriano pueden ser utilizados para fines malignos, por lo que pidieron tener cuidado y precaución alrededor de este tema.




