Pese a reclamos, Secum garantiza exposición en el Museo del Estado
MORELIA, Mich., 12 de diciembre de 2024.- La fiesta de la fe se vive en las cercanías del templo San Diego, conocido por ser el santuario guadalupano en la capital michoacana. Hasta este lugar han acudido peregrinaciones que viajaron por cientos de kilómetros desde otras ciudades cercanas, para poder estar en la cita este 12 de diciembre para celebrar a la Virgen Morena de México.
Desde las primeras horas de este 12 de diciembre se dejaron escuchar cuetones por la ciudad y sus alrededores, y en las redes sociales no dejaron de quejarse de esta situación, porque la padecen.
En la explanada del jardín Morelos, un grupo de danzantes llamados concheros ofrece sus bailes a la Virgen de Guadalupe mientras repican las campanas con constancia, también como un acto de celebración de este día.
Ríos de personas recorren la calzada San Diego, unos van y otros vienen, la mayoría se dirige hacia el santuario guadalupano. Hay mucha gente, aunque tienen prioridad quienes van ofreciendo sus mandas y van hincados apoyados por sus familiares, porque las personas les abren camino una vez que van llegando a las cercanías del templo.
Muchas personas que acuden a esta verbena religiosa lo hacen vestidos a la usanza de la época cuando se dio la aparición guadalupana, que da fe a la mayoría de los mexicanos. Algunos dicen que van de inditos o de Juan Diego, y las mujeres de guarecitas, lo que se considera un traje típico mexicano hecho de manta y muy colorido.
Entre los puestos que hay en la zona, abundan además de los de cañas y cacahuates, los de comida en general, pero también hay algunas partes que se han llenado de máquinas tragamonedas, unas coloridas que, por cinco pesos, dan la oportunidad de llevarte algún peluche o regalo: aquí no es fe, aquí es suerte.
Será hasta este jueves 12 de diciembre que permanezcan los comerciantes de distintos rubros en las inmediaciones de templo de San Diego y la calzada, porque a partir del 13, deberán dejar despejados los lugares.
Así es que la última oportunidad para que la gente pueda disfrutar de las cañas y todo lo que ofrece esta verbena, que mezcla la fe y la cotidianidad.




