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CIUDAD DE MÉXICO, 6 de mayo de 2018.- Si una estudiante quiere denunciar acoso sexual en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) debe pasar dos filtros: primero encontrar al personal en el horario adecuado y después presentar fotos de las conversaciones, publicaciones en redes sociales, correos o registros de llamadas que demuestren el hecho y evidencien el asedio y la violencia.
Explica Milenio que, aunque las estudiantes acuden a las instancias internas de la UNAM para hacer valer su derecho a una vida libre de violencia, se enfrentan a la misma violencia que podrían encontrar en una agencia del ministerio público, instituciones adonde las víctimas acuden para encontrar justicia, pero donde pocas veces encuentran respuestas.
Después del feminicidio de Lesvy Berlín Rivera Osorio, joven asesinada el 3 mayo de 2017 en Ciudad Universitaria, muchas estudiantes ejercen su derecho a la denuncia con el fin de evitar ser víctimas de agresiones cada vez más violentas; sin embargo, la universidad replica los mismos procesos burocráticos, de criminalización, revictimización e impunidad del sistema de justicia mexicano.




