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MORELIA, Mich., 31 de julio de 2026.- En una tarde de toros en la que un juez de plaza estuvo muy errático porque concedió un indulto que no era, entregó un rabo simbólico inmerecido y obsequió 2 orejas, salieron a hombros los matadores españoles Antonio Ferrera y Fernando Adrián, así como el diestro mexicano Isaac Fonseca. La corrida fue la última de feria en honor de San Cristóbal, patrono de la peruana Tierra de las Hortalizas.
PACHANGA
El Huracán de Morelia realizó la mejor faena en la última corrida de feria de Palcamayo, Perú, la más emotiva variada y redonda ante el mejor toro de la tarde, un bello y bravo jabonero con mucha transmisión, procedente de la ganadería de Maximiano Quispe. Isaac Fonseca se prodigó, desarrolló su toreo de valor, toreó con verdad, sin atajos y sin oropeles, conectó con el respetable, mató de estocada completa en todo lo alto, y recibió, con toda justicia, las dos orejas de Saleroso (que así se llamó el burel).
Pero… El juez de plaza, el matador Paco Chávez, traía una pachanga en el palco de la autoridad, perdió la brújula, indultó un toro que no era de indulto, le concedió dos orejas simbólicas a Fernando Adrián, pero como éste les exigió, a voces y con aspavientos, también el rabo, se lo concedió después de cinco minutos de su decisión inicial.
Con el diestro Antonio Ferrera también estuvo dadivoso, porque por una faena de claroscuros ante el quinto de la tarde, le otorgó dos apéndices, cuando una era suficiente. Y al diestro michoacano, Isaac Fonseca, le concedió un trofeo más por una faena meritoria, dos pinchazos y una estocada al sexto de la tarde. Mal, sí, pésimo jueceo de quien fue matador de toros, Pacho Chávez, con lo que ensució una buena corrida.
LA FAENA
Ante el tercero de la tarde, Saleroso de nombre, primero de su lote, el matador moreliano Isaac Fonseca inició su faena de muleta con 4 derechazos de rodillas, uno de esos por la espalda, otro hondo de pie, un pase de pecho forzado, un trincherazo y remató con el del desdén. Le cinceló una segunda tanda por el lado derecho con hondura y mando. Luego una tercera con molinetes a pies juntos, 2 más de rodillas que hilvanó con otros de pie muy ceñidos, el martinete y el forzado de pecho. Estructuró una más con naturales, dos de ellos de rodillas; y cerró con una serie de manoletinas muy ajustadas.
La gente pidió el indultó, volaban los pañuelos en la plaza, mas, el diestro mexicano, honesto y legal, hizo caso omiso, no vio al juez y se tiró a matar para dejar un estoconazo hasta los gavilanes. El público se le entregó, lo coreó, lo convirtió en su consentido. Y el juez de plaza, el matador Paco Chávez, quien había estado tan dadivoso y débil en su juicio para la faena de Fernando Adrián, ahora sí acertó al decretar dos orejas para el Huracán de Morelia, y vuelta al ruedo a los restos mortales de Saleroso, el buen toro de Maximiano Quispe.
EL INDULTO
Ingobernable, por el que el juez de pasa sacó el pañuelo naranja, fue un toro con fijeza que abrió el hocico desde el segundo tercio, de embestida clara, constante, pero bobalicona, sin transmisión y sin peligro. El matador Fernando Adrián le dibujó buenas tandas, dos brillantes, pero nada que lo hiciera merecedor a todos los trofeos. El juez de plaza, entendiendo que el indulto es un premio al toro, dejó ver que calificó que la faena del torero no estuvo a la altura del toro que consideró excelente, por eso alzó dos pañuelos blancos.
Ingobernable tardó más de cinco minutos en entrar al túnel de los corrales, mientras tanto, el matador Fernando Sadrián fue a pararse cerca del burladero de matadores, y desde allí exigió al juez, con voces y señas, que debía otorgarle también el rabo, es decir todos los trofeos. El matador Pacho Chávez no se sostuvo y ordenó que le llevaran a la alguacililla un tercer apéndice para que ésta le hiciera entrega al diestro español.
Ante el quinto de la tarde, el matador Fernando Sadrián se mostró voluntarioso, dejó ver detalles de su buen toreo, conectó con el tendido, pero no pudo redondear con el acero.
FERRERA
Al matador Antonio Ferrera le tocó en suerte lo menos potable el encierro. Lo que también le aconteció en las dos corridas anteriores (recordemos que estuvo acartelado en las tres de la Feria de Palcamayo). Pasaportó a primero de la tarde, un toro de pocas opciones. A su segundo le pudo estructurar tandas de aplauso, dos de muy buena factura que le fueron aplaudidas. Mató de estocada caída. Dos orejas.
EN SUMA
El encierro de Maximiano Quispe fue de notas altas y variado de embestida. Muy bueno el tercero, bueno el segundo (indultado injustamente), exigentes cuarto y sexto, y con lo suyo el primero y quinto.
Los alternantes salieron a hombros.
Antonio Ferrera: Silencio y dos orejas.
Fernando Adrián obtuvo orejas y rabo simbólicos, y aplausos tras aviso. Trofeo al Mejor Torero de la Feria.
Isaac Gonseca: Dos orejas y oreja. Además, recibió el Trofeo al Mejor Matador de la Tarde.




