MORELIA, Mich., 24 de marzo de 2019.- La primera gran carrera por la vida, organizada por la Arquidiócesis de Morelia, contó con el apoyo del ayuntamiento de Morelia en cuanto a los permisos y la logística, lo que no implica que avale el objetivo del evento deportivo, afirmó el arzobispo Carlos Garfias.

“No es precisamente que en el hecho de que se nos dé el permiso esté la aprobación en cuanto a la carrera misma; sin embargo, creo que es interesante ver que hay un ambiente propicio y que dentro de la diversidad de posturas hay bastante aceptación por parte de la población, podría yo hablar de la feligresía más directamente católica”.

En rueda de prensa, indicó que para la Iglesia el aborto es siempre visto como un asesinato por parte de quienes lo realizan, aunque matizó al citar a la Secretaría de Gobernación cuando dice que no es promotora del aborto, sino de la justicia para quienes abortan y que no se les condene por ese solo hecho.

“Son aspectos que pueden ser muy interesantes dentro de éstos diferentes modos y diferentes posturas, yo creo que todos estamos de acuerdo en la justicia y la verdad, el poder tener la claridad y en su momento defender a quien es inocente es algo muy válido y habrá que defender al niño que es asesinado injustamente, igual que a la mamá que es condenada injustamente, pero yo creo que son temas a los que hay que estar abiertos”.

Comentó que, a través de la Pastoral de Salud, se están constituyendo comités de bioética en los hospitales de Morelia por lo pronto, aunque pretenden hacerlo en todo el estado para que el personal directivo, médicos y enfermeras tengan criterios comunes para tomar decisiones en circunstancias concretas.

Recordó que la Iglesia Católica tiene programas concretos para apoyar a las mujeres que quedan embarazadas producto de una violación para que salga adelante con su embarazo, pero la violencia corresponde castigarla a las autoridades civiles.

Además, señaló que la Iglesia Católica siempre perdona y aunque no está de acuerdo con el aborto, tampoco condena a quien lo hace y si se acerca y pide perdón en la confesión, se le concede.