MORELIA, Mich., 17 de enero de 2019.- La deficiencia de gasolinas que experimenta Michoacán obedece a las dificultades para el transporte de combustibles desde la terminal de almacenamiento y distribución (TAD) de Petróleos Mexicanos (Pemex), ubicada en Lázaro Cárdenas, aseveró Noé Navarrete, ex diputado federal.

Navarrete detalló que, “desde mi punto de vista personal, el problema del desabasto de combustibles en el estado tiene dos momentos: el primero, cuando el Gobierno federal determinó desconectar los poliductos distribuidores de gasolinas, como parte de la estrategia de combate contra el huachicoleo, en tanto que el segundo coincidió con la necesidad de transportar el producto a las terminales de distribución y estaciones de servicio por vías alternas”.

Explicó que el cierre de los ductos distribuidores de gasolinas ocasionó que se agotaran los hidrocarburos en las terminales de almacenamiento al interior del país y en las estaciones despachadoras, las cuales “creo que se vaciaron”.

Al tiempo, las terminales localizadas en la zona costera, abastecidas a través de buques tanque, permanecieron llenas, por lo que debió recurrirse al transporte en unidades vehiculares o mediante el ferrocarril, con lo que la entrega del insumo se enfrentó a la escasez de equipos.

“Ése es el problema que ahora tiene Michoacán, cuenta con cuatro terminales en los municipios de Tarímbaro, Zamora y Uruapan, las que dependen de ductos, y Lázaro Cárdenas, alimentada por buques tanque, por lo que el estado sí tiene gasolinas, pero debe traerlas desde la zona Costa”, reiteró el ex legislador federal.

Expresó que a corto plazo la resolución del desabasto de gasolinas en Michoacán implica aumentar el transporte terrestre de los insumos, tanto en volumen como en tiempo, además de que la reapertura del ducto procedente de la refinería en Salamanca, Guanajuato, ayudaría a proporcionar los combustibles necesarios para reabastecer las terminales de Tarímbaro, Uruapan y Zamora, así como las 450 estaciones de servicio que se ubican en la entidad.

Noé Navarrete aseguró que se precisa de un plan de contingencias para enfrentar situaciones de reducción en el abasto de combustibles futuras, lo que podría inclusive ser “una oportunidad de inversión para el gremio gasolinero”.

“Quedó claro que falta infraestructura de almacenamiento y distribución, inclusive ferroviaria, en Michoacán, las que funcionarían no solo en caso de emergencia, sino de manera cotidiana, para que la inversión sea rentable”, expuso.