Localiza Policía Morelia a mujer extraviada y la reúne con su familia
MORELIA, Mich., 16 de julio de 2026.- Michoacán tiene una buena tradición dulcera, y donde se pueden encontrar estas variedades es sin duda en el Mercado de Dulces y Artesanías Valentín Gómez Farías, espacio con productos que se siguen haciendo de manera artesanal y otros tantos -la mayoría- ya se realizan con procesos más industriales.
En un recorrido por este mercado, en Quadratín constatamos que los dulces preferidos siguen siendo los ates, sobre todo los de membrillo y de guayaba, pero también hay un gusto particular por las llamadas morelianas y por los dulces de leche.
En muchos de los locales, los comerciantes se surten con pequeñas fábricas de dulces que se encuentran en la propia capital del estado, pero también -debido a que venden productos como los camotes de Puebla o las glorias- se surten de empresas nacionales o que se sitúan en otros estados.
Angélica, quien atiende el local número 16 del Mercado de Dulces y Artesanías, se da un tiempo para platicar con este medio, y cuenta que en este mercado la mayoría vende, pero no produce.

El mercado tiene alrededor de 46 años, dice, y entonces los proveedores son personas que han producido dulce artesanal por la herencia de los padres, abuelos, y se transmite a nietos, al igual que quienes tienen los locales en este mercado.
Hay fábricas como los Torres o La Estrella Dorada, expone, pero también hay producción de dulce casero que es de muy buena calidad, asegura.
Valeria, quien atiende en el local 13 de este emblemático mercado, señala que, aunque el ate de frutas es el que más se consume, por ahora está de moda el ate enchilado, que se puede encontrar en diferentes sabores frutales como mango, fresa y tamarindo, y se sigue sacando variedad en los sabores.

El mercado se ha diversificado, reconoce, ya que ya se pueden encontrar dulces donde el azúcar común se ha sustituido por otro tipo de endulzantes como la miel de agave, la estevia y otros productos que endulzan.
Cuenta que la mayoría de las fábricas de los dulces que ella vende sí se encuentran en Morelia, "la mayoría son ates de todas las frutas, y también las de rollos de guayaba y las de las morelianas, que es lo más típico de lo que hay en Morelia".
No sabe cuántas empresas dedicadas a dulces tradicionales puede haber en Morelia, pero lo que sí sabe es que muchas de ellas son empresas familiares donde trabajan unas 10 personas, y hay otras más que sí tienen una estructura mayor, "pero empresas muy grandes no hay, al menos que yo sepa, que tienen muchos empleados no hay, pero sí hay dos o tres más grandes".
Aunque no ha surtido nunca sus productos al mercado de dulces de Morelia, el señor Leonel Ramírez ha dedicado una buena parte de su vida a la producción de ate, lo hace como le enseñaron sus cuñadas hace tiempo: de manera artesanal, sin maquinarias ni exceso de personal.
Actualmente, atiende un lugar llamado La Providencia, que se ubica en la céntrica calle de García Obeso justo atrás de la Catedral, en una casona que debe tener más de 500 años, asegura. También reconoce que ya no vende como antes, e incluso ya no produce como antes.

Pero toda una vida de expertis le permite saber que el ate de membrillo es de los más fáciles de hacer y también de los que la gente prefiere.
"Lo ideal para mí es tener la fruta y luego luego ponerse a trabajar" asevera el hombre, quien cuenta que cuando la fruta se tiene lista, se parte por la mitad, y las semillas se ponen a hervir, y una vez que todo se ha hervido, se pone en una especie de prensa que cuela cáscaras para extraer la pulpa y se le pone azúcar.
Otra vez se regresa la mezcla al fuego, se va removiendo constantemente para evitar que se pegue y se arruine. Después se pone en moldes y al día siguiente ya sale el producto.