Restricciones a venta de alcohol por muertes; Letonia caso de éxito
MORELIA, Mich., 22 de agosto de 2026.- Alrededor de 20 años atrás, conoció el dolor de ver a su padre accidentado en un vehículo. Supo lo que es el miedo de perder a un ser querido, pero también lo que es la esperanza que llevan los bomberos cuando acuden a ayudar en una emergencia.
Leticia Armendáriz Licona ha dedicado cerca de la mitad de su vida a ser bombera, motivada por el agradecimiento de saber que su papá se recuperó y que los bomberos que corrieron a auxiliarle en un accidente en combi fueron fundamentales para ello.
"Ahí supe lo que son los bomberos, mi papá sobrevivió y se recuperó, y yo sentí la necesidad de dar esa misma felicidad a otros, así que tomé un curso de capacitación, entré a laborar a la Coordinación de Protección Civil y Bomberos municipal como radioperadora, luego como bombera", detalló, en entrevista, con motivo del Día Nacional del Bombero, este 22 de agosto.
Es una labor que da grandes satisfacciones, afirmó, pero también de muchos esfuerzos, especialmente para las mujeres, ya que su fisionomía no siempre les permite cargar pesos pesados y hacer actividades que precisan de fuerza, además de que persiste entre algunas personas la creencia de que una mujer no será tan efectiva como un hombre en el momento de salvar una vida.
"Una de las experiencias más gratificantes que he tenido fue cuando participé en el rescate de un niño, fue arrollado por el tren y debieron amputar sus piernas hasta las rodillas. En una víspera de Navidad, resultó que era un familiar lejano mío. Él soñaba con ser futbolista; ahora se ha rehabilitado y estudia derecho, también juega fútbol en silla de ruedas", explicó.
También hay momentos que son descorazonadores, sobre todo aquellos que involucran niños, "hace caso 19 años, un incendio en la avenida del Pedregal, unos niños y su abuelita perecieron quemados, los encontramos abrazados, yo estaba en la línea telefónica dando indicaciones a la abuelita para salvarlos, pero le ganó el pánico y yo no pude hacer nada".
Por eso, la capacitación, el entrenamiento, el equipamiento y las habilidades son importantes para un bombero, pero también contar con un espacio seguro, con un refugio emocional.
"No por ser mujer voy a depender de alguien, esto forja carácter, tenemos actividades y capacitaciones continuas, algunos acuden al psicólogo o tanatólogo, se refugian en su fe, yo lloro en mi casa, hago manualidades, me gusta hacer velas o repujado", detalló Leticia Armendáriz.
Actualmente, la corporación municipal solo cuenta con dos mujeres, entre poco menos de 50 bomberos, y correspondió a Armendáriz Licona ser la primera mujer teniente de Michoacán, 10 años atrás.
"Estamos bien, nos falta material, a veces la economía no nos ayuda, pero las corporaciones podemos trabajar juntas, la sociedad se ha vuelto más empática, tenemos amor por nuestro trabajo y la paga que recibimos no solo es monetaria, también es el agradecimiento de la gente, saber que, inclusive quienes han perdido todo en un incendio y otro desastre, están vivos, tienen a su familia y pueden seguir", concluyó.




