Construye SCOP edificio para Universidad Politécnica de Uruapan
La iniciativa británica abre una discusión urgente sobre salud mental, acoso, grooming y plataformas diseñadas para capturar la atención de niños y adolescentes. El debate ya no gira sólo alrededor del celular en casa, sino del poder de empresas tecnológicas que han convertido la vulnerabilidad infantil en parte de su modelo de negocio
Alberto Carbot
En Europa, el Reino Unido acaba de abrir una discusión que México y muchos otros países tendrán que enfrentar con seriedad: prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años. La medida, anunciada el pasado 15 de junio por el gobierno británico, marca un giro relevante en la regulación de internet, porque deja de tratar a las plataformas como simples espacios de convivencia juvenil y las coloca en el lugar que realmente ocupan, es decir, industrias capaces de intervenir en la atención, la conducta, la autoestima y la vida emocional de millones de niños y adolescentes.
La iniciativa, impulsada por el primer ministro Keir Starmer, alcanzaría plataformas como TikTok, Instagram, Facebook, Snapchat, YouTube y X. Si el Parlamento británico aprueba la legislación conforme al calendario previsto, la prohibición podría entrar en vigor entre marzo y mayo del próximo año. El gobierno la presenta como una medida para “devolver la infancia” a los menores, una frase discutible en su tono, pero clara en su diagnóstico, ya que las redes sociales dejaron de ser un accesorio de la vida cotidiana y se convirtieron en un entorno dominante de formación emocional.
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