Freno a tianguis del FNLS por exigencia de locatarios y vecinos: GobMich
Es en la adversidad, contra viento y marea, a la hora del derrumbamiento, cuando el indómito se yergue para esculpir la hazaña y construir lo epopéyico. Y así aconteció en Moroleón, en el marco de la feria taurina del Señor de Esquipulitas, donde el torero moreliano Jorge Sotelo regresó de una conmoción, de la inconciencia, para emerger y esculpir su obra épica.
Tuvo que recobrar el dominio de su mente, de su cuerpo y del intenso dolor, sobrepasar sus propios límites, recurrir al heroísmo y darle toda la ración de metal a “Jardinero”, torazo de Xajay, arrancarle las orejas, convertirse en el máximo triunfador y salir a hombros a la par de Antonio Ferrera, quien cortó una y una apéndice. Al Zapata, el juez le negó una ganada con mucho peso.
No fue una tarde común, no una más del calendario taurino de México. En esta, en la Plaza de Toros Alma Barragán de Moroleón, Guanajuato, habría de darse un circuito de emociones que llevó al público al paroxismo del placer, a sentarse al filo de la butaca, a incorporarse como resorte y estallar en aplausos, vivas, exclamaciones de torero, torero, torero, y a un Aaaaaah angustioso.
Paroxismo de todo: de alegría, orgullo, júbilo, placer, satisfacción, miedo, miedo, incertidumbre, admiración. Catarsis de cabo a rabo. Porque en el ruedo se desarrolló una corrida con diversidad de matices: el toreo lúdico, juguetón espectacular, apantallador, teatral de Antonio Ferrera y Uriel Mofreno el Zapata, ese que conecta por diverso, versátil y encandilador; la paliza a un subalterno “El Panita”, que fue empaletado, pisoteado varias veces, y… Lo de Jorge Sotelo…
Un torero serio, sobrio, que después de ver que Ferrera y el Zapata le habían dejado la vara muy alta, un reto imposible porque hicieron de todo, hasta cubrir los segundos tercios al alimón, solo le quedaba salir a morirse en el ruedo, no había de otra. Y salió con el corazón por delante ante un muy buen toro, el cierra plaza, y le plantó cara, su faena fue de menos a más, variada, estructurada y con él como dueño de la escena, mandón.
Todo fluía, logró meter a la gente en su muleta, y después de una tanda de molinetes, tuvo un levísimo despiste, el toro lo empaletó, le dio vuelta de campana y él cayó de cabeza, quedó inerte, sin sentido, inconsciente, como muñeco de trapo. La gente exclamó tocada, el toro hacía por él, Ferrera y el Zapata lo sacaron a jalones, el matador Isaac Chacón y otros lo llevaron a la enfermería. Se temía lo peor, minutos de espera y, estructural, apareció en la puerta de cuadrillas ensangrentado, polvoriento, grogui. Y el alarido volvió a estallar.
Fijó su mirada en el toro, tambaleante fue tras él. Con un rictus de determinación y dolor en el rostro, lo encaró, le dio varios pases, lo colocó, se tiró a matar, pinchó en hueso, se dobló de dolor, gritó con un grito de fragmentación, impotencia y determinación, fue asistido por un subalterno que lo mantuvo en pie. Se encaminó nuevamente rumbo al toro, Ferrera fue a preguntarle algo, el asintió. Y toreó a otra vez a Jardinero y sus 470 kilos de bravura, lo colocó y se lanzó con su vida e prenda, metió espadazo y rodo por la arena.
Y, nuevamente, el paroxismo admirativo, de orgullo, de empatía, de rendición ante lo legendario, lo heroico, lo épico. La exigencia de premios, de trofeos, de orejas fue monumental, al unísono, pero… Un juez de esos burdos, torpes¸ con fantasmas y monstruos en mente, alma y corazón intentó negar lo ganado superlativamente, pero al final tuvo qué ceder y echar a volar las dos gaviotas blancas y, entonces, Jorge Sotelo recibió las dos orejas y el público lo celebró sonora, atronadora, monumentalmente.
Gran tarde de toros, sí, grandiosa, epopéyica.
LA FICHA
Ante plaza llena se lidió un muy buen encierro de Xajay.
URIEL MORENO EL ZAPATA: Salida al tercio con mucha fuerza, vuelta al ruedo poderosa; el juez le robó una oreja.
ANTONIO FERRERA: Oreja y oreja,
JORGE SOTELO: Ovación y dos orejas.
PARA HOY
Este día, a partir de las 4 y media de la tarde, segunda corrida de feria. Alternan el rejoneador Andy Cartagena, Ernesto Javier Calida y Diego San Román. Toros de Tequisquiapan. Así sea.




