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MORELIA, Mich., 31 de octubre de 2025.- Todos los días, los seres humanos experimentamos el mal, así como experimentamos el bien. Todos los días, enfrentamos esa oscuridad, pero no todos, no siempre, pueden vivir esta lucha solos, y necesitan de la asistencia de Dios, a través de un exorcista.
En su oficina, sita en las inmediaciones de la Catedral, José Guadalupe Franco Tenorio, exorcista de la Arquidiócesis de Morelia, recibe a aquellos que, por algún motivo, se dicen aquejados por las fuerzas del mal, en tal grado que precisan del auxilio de un sacerdote exorcista.
Con alrededor de 55 años como sacerdote y 10 como exorcista, José Guadalupe Franco tiene en sus manos la importante labor de ayudar a las almas atormentadas a reencontrar la senda de la luz, mediante su consejo o el servicio de liberación.
En entrevista exclusiva para Quadratín, Franco Tenorio explicó que el exorcismo es un conjunto de oraciones que se eleva a Dios, en nombre de la Iglesia Católica y con su autorización, en el que se pide por la liberación de una persona que ha dado signos de estar afectada por una acción diabólica.
Según lo definió el papa Pablo VI, el demonio es un ser de naturaleza espiritual, pervertido y pervertidor, que se manifiesta en la realidad material, a través de una acción ordinaria, que es la tentación, el incitar al mal en cualquier campo, e implica "favorecer todo aquello que pueda llevar al ser humano a una acción mala, pecaminosa", y varias acciones extraordinarias, que abarcan la posesión, que no se da de manera ininterrumpida, sino en etapas de crisis:
Agregó que muchas personas consideran que necesitan de un exorcismo y acuden a la Iglesia Católica para solicitar este servicio, aunque no todos lo requieren.
Esa es una de las labores más relevantes del exorcista, discernir. Hace un tiempo, llegó conmigo una persona, preocupada, y me expuso sus síntomas, los que yo juzgué no se relacionaban con alguna acción diabólica; cuando me pregunta si veo algún signo de acción diabólica y le digo que no, como que descansa. Luego, llegó otra persona, encorvada y aquejada por un dolor de la espalda baja, para que yo lo curara, sentí la tentación de decirle que yo no soy traumatólogo, pero le pregunté por qué acudía conmigo, y su respuesta fue que yo curé a un pariente suyo cuando le comenté que no tenía al diablo", detalló.
Cuestionado sobre la proporción de personas que creen necesitar de un exorcismo, sin que sea así, José Guadalupe Franco mencionó que "no tengo cifras, muchos suponen que enfrentan una acción diabólica, pero lo que sucede es que están lejos de Dios, han ido a consultar adivinos, se han hecho limpias y han asistido con charlatanes que los han sugestionado".
Insistió que la mayor parte de las personas que temen estar bajo los influjos demoníacos o ser víctimas de posesión, enfrentan alguna forma de obsesión, a veces, derivada de un acercamiento con lo oculto.
Algunos van con brujos, que les dicen que fueron trabajados, que les pusieron un demonio o que están enterrados en el panteón, y se asustan. Eso se da mucho, y yo aconsejo no acudir con estas personas, la mayoría son charlatanes, unos cuantos son verdaderos, aunque el daño que pueden hacer no procede de ellos, sino del demonio, porque son instrumentos del diablo. Pero, sin importar si se trata o no de charlatanes, los que consultan brujos van al campo de Satanás y deben atenerse a las consecuencias, el uso de todo recurso y el acercamiento a todos estos lugares siempre conlleva alguna forma de consecuencias negativas, de muy distinta naturaleza, sean inmediatas o manifiestas con el tiempo, no hay que pensar que son prácticas inofensivas", explicó.
Y es que estos individuos juegan con la credulidad de las personas, "si vas a uno de esos lugares y ves imágenes piensas que es un buen sitio, no te das cuenta de que esa es la careta con que se presentan para infundir confianzas, pero dar valor a cosas o actos que no lo tienen, como las limpias, es un acto de superstición".
Cuando, por el contrario, el análisis de los síntomas y los signos de la persona revelan la posibilidad de una acción extraordinaria real, se puede recurrir a un exorcismo de prueba, mientras que en otros casos la presencia demoníaca es evidente.
Por ejemplo, la persona viene, pero no puede entrar aquí, me ataca al verme vestido con los ropajes sacerdotales, este rechazo de símbolos religiosos es un indicio de acción extraordinaria demoníaca. Otro es una fuerza física fuera de lo común, vi a una mujer pequeña que no podía ser contenida por cinco hombres robustos. También tenemos el apoyo de un psiquiatra que trabaja en Ciudad de México, que nos asesora y ayuda a discernir", señaló.
Sobre cómo se produce una acción extraordinaria diabólica, precisó que "cada caso es distinto, hay algunas constantes, pero, a veces, uno se mete en lo que no debe".
Respecto de la posibilidad de que estas acciones sean inducidas por otras personas, expresó que "deseos de hacer el mal existen, sobre todo, donde hay rencor o búsqueda de venganza, pero los seres humanos no suelen tener ese poder, es el demonio".
El exorcista sabe que ha terminado la acción extraordinaria por la forma en que actúa la persona, "si ha sido violento, por ejemplo, estas manifestaciones cesan, desaparecen".
Algunos casos pueden requerir más esfuerzo, cuatro o casi cinco años, pero hasta ahora todos los atendidos han sido liberados.
El demonio presume que es más poderoso que Dios, pero él es mentiroso", indicó.




