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MORELIA, Michoacán., 27 de octubre de 2026.- El corazón de un babuino comenzó a latir dentro del cuerpo de una bebé de apenas 12 días de nacida. Ocurrió en 1984, en Estados Unidos, cuando un equipo médico intentó mantener con vida a una recién nacida mediante un procedimiento que marcaría la historia de los trasplantes entre especies. La pequeña fue conocida como Baby Fae y su caso dio la vuelta al mundo.
El episodio fue documentado en el estudio Baby Fae: Ethical Issues Surrounding Cross-Species Organ Transplantation, publicado en enero de 1985 por Judith Adams Mistichelli, así como en artículos médicos de JAMA y una retrospectiva de The BMJ. Estas fuentes describen la intervención, la evolución clínica de la bebé y las preguntas que surgieron sobre los riesgos, el consentimiento de sus padres y los límites de la experimentación médica.
Baby Fae, cuyo nombre era Stephanie Fae Beauclair, nació el 14 de octubre de 1984, aproximadamente tres semanas antes de lo previsto. Los médicos detectaron que padecía el síndrome del corazón izquierdo hipoplásico, una malformación congénita en la que el lado izquierdo del corazón no se desarrolla adecuadamente. Su condición requería una intervención para intentar mantenerla con vida.
El cirujano Leonard L. Bailey, de la Universidad de Loma Linda, propuso una opción experimental: trasplantarle el corazón de un babuino hembra de siete meses. La operación comenzó el 26 de octubre de 1984 y, a las 11:35 horas, el órgano implantado empezó a latir. Baby Fae tenía entonces apenas 12 días de vida y se convirtió en el centro de la atención internacional por recibir un órgano procedente de otra especie.
Este tipo de procedimiento se conoce como xenotrasplante, término utilizado para describir el trasplante de órganos, tejidos o células entre especies diferentes. Uno de sus principales desafíos es el rechazo inmunológico, una respuesta mediante la cual el organismo receptor identifica el órgano como extraño y puede atacarlo. Antes del caso de Baby Fae ya se habían realizado otros intentos de xenotrasplantes, incluidos trasplantes de riñones de chimpancé y un trasplante de corazón de chimpancé en la década de 1960.
Durante las primeras semanas, los médicos administraron medicamentos para intentar controlar la respuesta inmunitaria de la bebé. Sin embargo, su estado comenzó a deteriorarse y presentó complicaciones que afectaron el funcionamiento de sus órganos. Baby Fae murió el 15 de noviembre de 1984, después de vivir aproximadamente 20 días con el corazón del babuino. Los reportes médicos relacionaron su fallecimiento con el deterioro del corazón trasplantado y una insuficiencia renal; análisis posteriores señalaron que los mecanismos exactos de su evolución no quedaron completamente esclarecidos.
La intervención también abrió una discusión sobre las condiciones en las que se realizó el experimento. Especialistas cuestionaron la evidencia científica disponible, la información proporcionada a los padres y la evaluación de otras alternativas médicas. También se discutió el uso de un animal como donante y la responsabilidad de los comités encargados de revisar este tipo de investigaciones.
Hoy, mientras la ciencia vuelve a explorar la posibilidad de trasplantar órganos de animales a seres humanos, el nombre de Baby Fae sigue ligado a una de las preguntas más difíciles de la medicina: ¿cuánto riesgo puede asumirse en nombre de salvar una vida? Su corazón dejó de latir hace más de cuatro décadas, pero el dilema que puso sobre la mesa continúa vigente.
Enlaces de la fuente: http://www.psy.vanderbilt.edu/courses/hon182/Baby_Fae.pdf




