MORELIA, Mich., 25 de marzo de 2020.- El supermercado de una conocida cadena está tranquilo, no se ve esa desesperación de compras de pánico que se denuncia en redes sociales, al menos no ahí. Los carritos son limpiados a la entrada del lugar, y los empleados, con tapabocas, ofrecen gel antibacterial; empieza la fase dos, y muchos no saben por qué y qué debe ser diferente.


Tras hacer el super, la cajera parece inmutable. “¿Encontró lo que buscaba?”, pregunta un tanto en automático mientras pasa los productos ante el lector de precios. No lleva guantes ni cubrebocas, toma el dinero del cambio y lo entrega a los clientes, y en el espacio no hay gel con alcohol. A la pregunta directa de si se siente segura de trabajar así, contesta con un ademán que refiere a una expresión de “no importa” y sigue su trabajo.

En algunos horarios la ciudad tiene un tráfico más liviano, pero en otros se intensifica casi como cualquier día, aunque sí se nota una disminución en general de vehículos por las avenidas y las calles. En los semáforos, los limpiaparabrisas están como en otras ocasiones, buscando unas monedas por una limpieza rápida, parece todo normal, pero son días raros. 

“¡Rarísimos!”, dice Juan, quien ríe estruendosamente. Él es un vendedor de frutas del Mercado de Abastos de Morelia, rebasa los 60 años y parece despreocupado. Dice que los días para él son más que raros, desde que empezó el año; “chale, y aún faltan nueve meses para que se acabe este pinche año”.


Hace un recuento: “primero que el mundo se acaba, la de siempre, que hay más muertos que nunca por los narcos, luego aparece el ‘coronaviru’, luego que el petroleo no sé qué madres, bajó o algo así, la gasolina como nunca habíamos visto, es bueno pero raro, y después el dolar bien caro… y es marzo”, dice divertido.

“Mira”, dice más calmado y pidiendo atención: “el pedo es que los mexicanos necesitamos ver sangre pa’ saber que hay algo gacho, y como con esta enfermedad, aunque dicen que muy cabrona, no se ve nada, no se siente nada, por eso ves a la gente bien tranquila”, asegura el hombre, que ya se quiere ir a su casa, pero no a guardarse, sino a comer algo y dormir, porque para él la jornada inicia mucho antes de que salga el sol.

El Mercado de Abastos tiene mucho movimiento, entre particulares que compran y compran porque se preparan para algo que desconocen, y abarroteros que buscan tener sus tiendas listas para cuando se “ponga más feo”, dicen.


Por lo pronto, hace dos días en una tienda de barrio el huevo costaba 39 pesos, pero una vez que se anunció que ya había casos de coronavirus en Morelia, en ese mismo lugar subió a 48, porque según el tendero, le subieron el costo en el mercado.