Despliegan 42 agentes para atender afectaciones por huracán Polo
MORELIA, Mich., 27 de octubre de 2025.- Al grito de “¡Somos campesinos, no somos revoltosos, ni asesinos!” cientos de productores del campo de diversos municipios michoacanos se ubicaron en las dos direcciones de la Autopista México Occidente a la altura de la caseta de Panindícuaro. “Estamos de raíz, queremos precio justo para el campo y el maíz” fue otra de las consignas que se dejó escuchar, mientras algunos hombres de sombrero y otros de cachucha ondeaban la bandera tricolor, a la vez que algunos mostraban cartulinas con consignas como “El campo agoniza. Apoyo. Urge precio $7200”, “Sin maíz, no hay país” y “Si el campo no produce, el país no come”.
Calmados, serenos, pero con voz fuerte y clara, algunos de los dirigentes cuestionaron las políticas gubernamentales y denunciaron a voz en cuello las “mentiras institucionalizadas”, exigen respuestas de la presidenta de la República, del gobernador de Michoacán, de los diputados federales y del Congreso Local. Productores de maíz, sorgo, fresa, frijol, trigo y garbanzo claman justicia. Al centro de las casetas de la mencionada vía de comunicación terrestre colocaron enormes lonas, una de ellas, la más grande, con la razón social: Colectivo Campesino por Michoacán”, otra que precisa “ya basta de mentir a los campesinos, exigimos precios justos a los productos del campo”.

Hombres de rostros curtidos por el sol expresaron para Cuadratín su enfado por el abandono a los productores agrícolas, “somos hombres trabajadores, no somos revoltosos, no nos gusta hacer esto, pero no nos dejan otra alternativa”, precisó David Anselmo López, quien dijo ser oriundo de la comunidad de La Tapusa. Al saber que quien esto escribe enviaría la información a la agencia noticiosa más importante de Michoacán se acercaron muchos para expresar su sentir, su malestar, sus reclamos. Están allí agricultores de Puruándiro, Sixtos Verduzco, Penjamillo, Numarán, Angamacutiro, Panindícuaro, Jiménez, Zacapu y Morelia.
“Tenemos tres años sin que nos paguen los costos de producción del maíz. Los precios están muy bajos, los costos por hectárea nos salen a 60 mil pesos y nos quieren pagar a 5 mil pesos la tonelada y, con eso, no nos alcanza ni para sacar lo que metemos. El gobierno dice muchas incoherencias, al campo lo tienen abandonado, nos quitaron la Financiera Rural y el Seguro Agrícola, no tenemos apoyo a la comercialización; quitaron los programas de respaldo a la compra de maquinaria, de invernaderos y de todo eso. Total, el campo está abandonado, no hay programas para ayudar al campesino”, precisó con voz recia, de trueno, don Francisco Aguiñaga Ramírez, ejidatario y productor de Numarán”.

Nuestro interlocutor hizo alusión a Morelos, Ocampo, Zapata, Lázaro Cárdenas y Benito Canales, un luchador social de la región y, luego, a voz en cuello remarcó: “No hagan que se les aparezca otro hombre de esos. No queremos crear problemas de este tipo, pero no se olviden que se les puede aparecer otra persona que no está de acuerdo con ellos (los gobernantes) porque nos están atropellando. Esto no es de partidos políticos, somos gente del campo que busca soluciones”. Aguiñaga Ramírez subrayó: “y que quede claro, en esto de nosotros, en los problemas del campo, nada tienen que ver los partidos políticos”.
Ya encarrerado y con cierto tono de exaltación, apoyando una de sus manos sobre la andadera que usa para caminar, resaltó: “Comentarles, decirles a los diputados de Michoacán que destinen dinero para el campo, porque no lo han hecho. En la Secretaría de Agricultura no tienen para una pala. No hemos visto a ningún diputado por acá. La clase política de México está podrida, porque nada más anda buscando los huesos”. En ese momento intervino el biólogo Abraham Ortiz Madrigal, de Penjamillo, para precisar: “antes había precio de garantía, estaba la CONASUPO, luego hicieron programas de Integración al objetivo, o sea que se apoyaba al campo cuando en Estados Unidos se pagaba barato el producto, se hacía agricultura de contrato, se hizo lo de Alianza para el Campo, había Diesel para el campo había mucho, hoy no hay nada. Quitaron los fideicomisos, quitaron todo”.

El moreliano Joaquín Lucio, del Ejido Santiaguito, remarcó que tienen tomada la caseta de Panindícuaro como actividad inicial, “no se está cobrando el peaje a los conductores, estamos dejando pasar gratis a los transportistas, a todos, pero si no tenemos una respuesta positiva, vamos a recrudecer nuestras protestas, vamos a tapar el paso vehicular de manera indefinida, vamos a tomar aeropuertos”. Don Francisco Aguiñaga interrumpió para denunciar: “El gobierno de México le está regalando 60 mil millones en diésel a Cuba y a nosotros los mexicanos que trabajamos y sudamos en el campo nos ignoran, le digo a la presidenta de la República y al gobernador de Michoacán: no somos gente de crear conflictos y solo buscamos respuestas, porque el campo les da de comer a todas las mesas mexicanas”.
Finalmente, Abel Orozco, productor de Puruándiro, pidió la palabra: “estamos haciendo esta manifestación porque el gobierno hace caso omiso a nuestras peticiones. No somos amantes de hacer desmadres, pero los estamos haciendo porque no se dan soluciones y ni siquiera se nos toma en cuenta. La tortilla anda de 25 a 30 pesos y no es justo que nos paguen el kilo de maíz a 5, siendo que por cada kilo sacan 1600 gramos. Entonces, requerimos que este año se ponga el precio mínimamente a 7.20 nuestro grano y, además, que a partir del año entrante nos paguen a $9.50”.
Hacia las 5 de la tarde la toma continuaba, se reunieron los dirigentes para dialogar, porque les llegaron informes de Ciudad de México que aseguran que las comisiones que fueron a reunirse con funcionarios del gobierno federal no tuvieron avances en las negociaciones, por lo que empezaron a realizar grupos para mantener la toma por tiempo indefinido. “Si en breve no hay respuestas, arreciaremos las protestas en todo el país. Además, tenemos pensado hacer un foro en Morelia para organizar una unión de productores michoacanos para hacer frente a estos problemas”, precisó don Francisco Aguiñaga. Y, entonces, se volvió a escuchar la consigna: “Somos campesinos, no somos revoltosos, ni asesinos”, pronunciado esto por un hombrón con sombrero de ala ancha, quien ondeaba la enseña tricolor. Así sea.




