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MORELIA, Mich., 17 de julio de 2026.- La muerte del niño de seis años que perdió la vida al ser arrollado por el tren en Morelia reavivó el debate sobre la seguridad ferroviaria en la capital michoacana, donde investigadores de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) advirtieron que el problema de fondo no es la presencia del ferrocarril en la ciudad, sino el rezago histórico en infraestructura para garantizar cruces seguros para peatones y automovilistas.
La investigadora Gloria Belén Figueroa, doctora en Desarrollo y Sustentabilidad por la UMSNH, con estudios sobre el impacto socioambiental del ferrocarril en la ciudad, señaló que las entrevistas realizadas con habitantes de Morelia revelan que la principal preocupación ciudadana no son el ruido ni las vibraciones provocadas por el paso de los convoyes, sino las dificultades que enfrentan diariamente para desplazarse por la ciudad.
Explicó a Quadratín que quienes viven cerca de las vías se han acostumbrado a los efectos físicos del ferrocarril, mientras que los problemas que realmente impactan su vida cotidiana son los largos tiempos de espera en los cruces, la falta de pasos seguros, la interrupción constante de sus recorridos y la ausencia de rutas alternas para cruzar la ciudad.
Añadió que la percepción social del tren está mucho más relacionada con los problemas de movilidad que con los impactos ambientales o sonoros, lo que evidencia que las necesidades de infraestructura peatonal continúan sin resolverse.

La Investigadora destacó además que las propias personas entrevistadas propusieron posibles soluciones, entre ellas una mejor organización de los horarios de paso de los trenes, la reducción de la longitud de algunos convoyes, la construcción de nuevos cruces y rutas alternas, así como la recuperación del transporte ferroviario de pasajeros.
Consideró que cualquier proyecto relacionado con el sistema ferroviario debe incorporar la experiencia de quienes conviven diariamente con esta infraestructura, pues son ellos quienes conocen de primera mano las afectaciones que el actual modelo de movilidad genera sobre su vida cotidiana.
Por su parte, el doctor en Geografía, Salvador García Espinosa, especialista en desarrollo urbano-regional, sostuvo que el tren puede coexistir con las ciudades sin representar un conflicto permanente, como ocurre en numerosas urbes de México y del extranjero.

En entrevista con Quadratín, afirmó que el caso de Morelia obedece a décadas de decisiones políticas que privilegiaron la promesa de sacar el tren de la ciudad, una propuesta que resultó rentable electoralmente, pero inviable por el elevado costo que implicaría reubicar la infraestructura ferroviaria.
Además, señaló que la vía férrea mantiene una importancia estratégica para el comercio internacional, al formar parte del corredor que conecta el intercambio de mercancías entre Asia, México, Estados Unidos y Canadá.
El especialista sostuvo que las soluciones impulsadas durante años privilegiaron la movilidad de los automóviles mediante puentes vehiculares a desnivel, mientras que la seguridad de quienes cruzan diariamente las vías quedó en un segundo plano.
Indicó que existen alternativas aplicadas en otras ciudades, como pasos peatonales seguros, barreras automáticas, sistemas preventivos de semaforización y mecanismos de financiamiento para obras de convivencia ferroviaria, incluso mediante fideicomisos alimentados con aportaciones de la empresa concesionaria del ferrocarril.
Los investigadores coinciden en que la discusión sobre el futuro del tren en Morelia debe dejar de centrarse exclusivamente en su eventual reubicación y orientarse hacia políticas públicas que permitan una convivencia segura entre la infraestructura ferroviaria y la población, particularmente en los cruces que diariamente utilizan miles de personas.




