Detiene Policía Morelia a hombre con moto robada y dosis de cristal
Más de 10 llamadas al día, amenazas constantes y una vigilancia obsesiva sobre dónde estaba, con quién y hasta cómo vestía fue lo que Citlally vivió, durante casi cinco meses, bajo el acecho de su agresor. Hoy esta violencia persistente e invisibilizada busca ser nombrada y castigada por la iniciativa de la ley Valeria.
De acuerdo con la información publicada en la UNAM Global “la propuesta surge a partir del caso de Valeria Macías, una maestra de Monterrey que fue acechada durante aproximadamente nueve años por uno de sus alumnos; el hecho evidenció la ausencia de un marco jurídico específico para sancionar y proteger a las víctimas de esta forma de violencia”, afirmó Gabriela Rodríguez Rojas, académica de la Facultad de Derecho (FD) de la UNAM.
Explicó que el acecho consiste en realizar, de manera reiterada, por cualquier medio y sin consentimiento, actos de vigilancia, seguimiento, acercamiento o contacto no deseado, así como acciones de intimidación o intromisión que afectan a la persona, causando un daño en su esfera psíquica o en el desarrollo cotidiano de las actividades.
La nota completa en UNAM Global




