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TLALPUJAHUA, Mich., 7 de abril de 2023.- De acuerdo a lo que se ha investigado con historiadores y especialistas en el tema, la comunidad de San Pedro Tarímbaro, del municipio de Tlalpujahua, conserva características indígenas muy particulares que la hacen diferente a otras comunidades de este municipio.
Una de estas particularidades, estrechamente relacionada con la cosmovisión de este pueblo, con lo religioso y con lo prehispánico, es la llamada Ceremonia del palo volador, la cual se realiza cada 29 de junio en honor a su santo patrono San Pedro Apóstol, que lleva parte del nombre de la comunidad.
Si se habla de voladores la primera referencia que llega es la de Papantla, en Veracruz, aunque esta práctica está muy extendida por muchos territorios del país, entre ellos los estados de San Luis Potosí, Hidalgo, Puebla, Veracruz y Michoacán, incluso se tiene referencia de Guatemala. Aún así, poco conocidos son los voladores de San Pedro Tarímbaro.
El vuelo que realizan no es como se suele pensar, que es con un fin de agradecimiento, en este caso se trata de un ritual para pedir. Basado en la fertilidad y en los ciclos de la naturaleza, lo que se suele pedir son buenas cosechas y salud.
En este vuelo, a diferencia de otros como el de Papantla, solamente suben cuatro participantes, mientras el caporal se mantiene abajo con un tambor o con una flauta para marcar el tiempo del ritual. El descenso paulatino que realizan los danzantes voladores representa la caída de la lluvia.
Debido a su particularidad y a toda su esencia espiritual relacionada con la vida, en 2009 la Unesco le otorgó el nombramiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, con ello incrementando el acervo de patrimonios con los que cuenta Michoacán.




