Crece 3.7% población con discapacidad en Michoacán
MORELIA, Mich., 17 de octubre de 2025.- En un acto profundamente emotivo pero también revelador de las carencias del sistema de salud, la Comisión Ejecutiva de la Sección 18 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) conmemoró este jueves el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama con testimonios, donaciones de cabello y una reflexión crítica sobre la falta de respuesta institucional hacia las mujeres diagnosticadas.
Durante la ceremonia, la maestra Marlene Berenice García Zambrano compartió su testimonio de vida como sobreviviente de cáncer, al que llamó una sentencia de cambio y no de muerte. Relató que tras cinco años de tratamiento con tamoxifeno, su proceso continúa, ahora bajo un nuevo esquema de bloqueo hormonal.
“El cáncer me cambió la vida, me enseñó a priorizarme, a amarme y a entender que la enfermedad también se enfrenta con emociones sanas y esperanza”, expresó.
El momento más emotivo del encuentro ocurrió cuando la maestra Estefanía Ortiz Zacarías, docente de nivel preescolar, decidió donar su larga cabellera negra, que caía hasta la altura de sus caderas.
Frente al público reunido, permitió que se le cortara la trenza como un acto de amor y solidaridad con mujeres que han perdido el cabello durante su tratamiento.

A su ejemplo se sumó Celina Ibarra Pérez, quien también entregó una trenza. Ambas donaciones serán utilizadas en la elaboración de pelucas destinadas a pacientes atendidas en el Centro Estatal de Atención Oncológica (CEAO), informó la trabajadora social Marisol González, integrante del grupo Integración de dicha institución.
González explicó que las trenzas se procesan y transforman en pelucas gracias al trabajo altruista de un artesano que perdió a su hija por cáncer de mama.
“Cada peluca llega a las manos indicadas y, cuando ya no se usa, muchas pacientes la regresan al hospital para que otra mujer pueda utilizarla”, relató.
La enfermera Julissa Marlén de Dios Carrillo ofreció una ponencia técnica sobre prevención y detección temprana.
Mostró la anatomía de la mama, los factores de riesgo modificables, como el sedentarismo, la mala alimentación o el consumo de alcohol, y enseñó paso a paso la técnica correcta de autoexploración. Recordó que la mastografía debe realizarse a partir de los 40 años y el ultrasonido desde los 30, y que la detección oportuna puede salvar vidas con una probabilidad de supervivencia del 90 al 95 por ciento.
El acto, cargado de emociones y testimonios personales, dio también espacio a la crítica. Una docente denunció públicamente la falta de atención oportuna del ISSSTE, tras esperar semanas por una cita médica y verse obligada a pagar estudios particulares.
“Me dicen que vuelva en seis meses, pero en seis meses quizá ya no esté”, lamentó. Su relato fue recibido con aplausos y con la admisión de la propia enfermera ponente, quien admitió que "efectivamente nuestro sistema de salud está a punto de colapsar".
El médico Elías Miranda Blanco, funcionario del ISSSTE, sostuvo que el cáncer de mama debe abordarse todos los días y no solo en fechas conmemorativas, pues sigue siendo un problema que afecta a las familias y no únicamente a las mujeres diagnosticadas.
“Nos hemos acostumbrado a hablar de este tipo de enfermedades solo cuando se celebra una fecha. Este es un tema que debe estar presente en las escuelas, en las familias y en los centros de trabajo”, advirtió.
Por su parte, el presidente de la Comisión Ejecutiva del SNTE en Michoacán, Héctor Astudillo García, reconoció que el sistema de salud no está funcionando como se esperaba y que tampoco el educativo brinda siempre las condiciones necesarias para atender estas realidades.
Anunció que, a través de una gestión del sindicato, el ISSSTE otorgará más de 60 mastografías como parte de las acciones de prevención y detección temprana de esta enfermedad.
Antes de concluir, se entregaron reconocimientos a las participantes, Marlene Berenice García Zambrano por su testimonio de vida, Estefanía Ortiz Zacarías y Celina Ibarra Pérez por sus donaciones de cabello, Julisa Marlén de Dios Carrillo por su ponencia y Marisol González por su acompañamiento a las pacientes oncológicas.
Entre aplausos, las y los asistentes corearon la frase colectiva La prevención salva vidas, un recordatorio, como dijo una de las maestras participantes, de que el cáncer de mama no solo es un reto médico, sino una prueba de amor, fortaleza y solidaridad.




