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MORELIA, Mich., 4 de agosto de 2025.- En el marco de un conversatorio a propósito del libro Los hijos de la violencia y el narco en Michoacán, autoría de Lorena Cortés, el embajador de Colombia en México, Carlos Fernando García, expuso que de no tomarse medidas frente a la problemática de los jóvenes que los lleva al crimen, será una bomba de tiempo para que todo empeore.
Es un tema muy complejo, reconoció, en Colombia, en diferentes épocas se han visto confrontados con la violencia desde enfrentamientos militares, grupos de guerrilla y ejército, hasta la aparición de los grupos mafiosos, ligados a una economía de las drogas, sobre todo cocaína, la cual tiene una de sus rutas por México.
Pero no solamente es la cocaína, aseveró, hay lazos muy estrechos entre México y Colombia, por el mercado de Estados Unidos que es de los mayores consumidores de droga, y México está en ese camino.
Señaló que lo primero que le llamó la atención del libro de Lorena Cortés, fue que ella ve el fenómeno de la violencia y la afectación de los jóvenes, y este es un problema central porque ellos son el futuro de la sociedad y sus derechos se priorizan arriba de los de los adultos.
Ese es un punto de partida en una sociedad que tiene ya problemas más complejos como el tráfico de personas, uso y abuso de las armas, tráfico de drogas, y por ejemplo el uso de armas es un problema que se ha agravado, incluso se considera como mecanismo de autodefensa en Colombia.
El embajador reconoció que en Colombia ha habido un alto índice de población infantil sacrificada, personas que crecen sin padres, que se hacen adultos y replican los procesos de violencia, porque eso es lo que han aprendido, que la sociedad les ha enseñado.
La sociedad se tapa los ojos para no ver, externó, permite que esos temas sigan adelante, y en otras ocasiones, a pesar de intentar contener estos fenómenos de violencia entre los jóvenes, que no solo son actores, sino víctimas, no se logran atajar estos fenómenos a tiempo y la consecuencia es el desangre de la sociedad, de las personas que son el futuro y la esperanza.
Bajo ese panorama, dijo, la autora toca muy bien los diferentes factores que de alguna manera influyen en generar un contexto de violencia que hace que los jóvenes den un salto y sean parte y dinamicen esos procesos de violencia.
También es una cuestión de falta de oportunidades y de desigualdad, de no tener acceso a muchos bienes, sino todo lo contrario, las desigualdades se convierten en algo muy marcado y protuberante, lo que lleva a dar herramientas e insatisfacción a los jóvenes que padecen todo este tipo de precariedades, "no estamos en sociedades justas, y ese es un primer escenario en el contexto".
Habló sobre el narcotraficante Pablo Escobar, un personaje nefasto en la historia colombiana, pero que hoy en día para muchos jóvenes sigue siendo una especie de héroe, a pesar de que fue un personaje ligado a la mafia y autor de muchas muertes y mucha desgracia en Colombia.
La clase política, en lugar de distanciarse de él y de personas como él en Colombia, hizo una amalgama gradualmente en la medida en que la mafia era aceptada en los espacios políticos y los espacios de clase media y alta en Colombia, hasta que prácticamente la misma cultura colombiana fue cambiando, entonces los límites de la sociedad fueron cambiando y empezaron a ser aceptadas cosas que anteriormente no lo eran.
Se comienza a ser muy blando con las actitudes, comportamientos y formas de pensar que no son solo más que un sustrato de futuras mentalidades criminales, que aunque mañana se acabe el tráfico de cocaína van a seguir otros temas, dijo, los cuales serán mercados ilegales, "en los cuales se insertarán los jóvenes y niños que no pueden participar de la economía legal".
Manifestó que se enteró de que en Michoacán, cerca de 44 por ciento de las familias está considerado en pobreza, lo cual no es extraño para él, ya que se viven fenómenos similares en Colombia, pero mientras estas situaciones sigan siendo normalizadas, no se tomen medidas que puedan resolver los problemas sociales, esos problemas sociales se convertirán en algo más complejo,"ya no será tráfico de cocaína, sino trata de personas, tráfico de personas y las nuevas drogas están a la orden del día, mercado de armas y otros temas".
"Si nosotros no tomamos las medidas frente a todo este contexto que rodea a los jóvenes, estamos creando un futuro que, a mi manera de ver, es una bomba de tiempo, y no pretendo aterrorizar con estas palabras, pero de alguna manera estamos haciendo un futuro más difícil para los hijos, para los nietos de cada uno de ustedes y los míos propios", reflexionó.




