MORELIA, Mich., 7 de julio de 2020.- Uruapan y la región de Tacámbaro, Villa Madero y Acuitzio se constituyen como los puntos críticos para el desarrollo de conflictos socioambientales por el uso de cañones antigranizo en huertas aguacateras, aseveró Julio Santoyo Guerrero, integrante del Consejo Estatal de Ecología (Coeeco).

Destacó que el derribo, en la zona de Peribán, de un cañón antigranizo por parte de habitantes atribuyen a estos artefactos la ausencia de lluvias, que, a su vez, ha provocado afectaciones a productores de maíz, es “la punta del iceberg” de la inconformidad que experimentan las poblaciones aledañas a causa de estos artefactos, cuyo uso descansa en un vacío legal que los establece como no prohibidos por la norma.

La experiencia de agricultores en la franja aguacatera de la entidad, así como en otros estados, es que los cañones antigranizo contribuyen a la reducción de las lluvias, al dispersar las nubes.

Por su parte, la indefinición en el ámbito legal se extrapola al académico, donde no hay estudios concluyentes que demuestren la inocuidad o los daños que ocasionarían los artefactos.

“La academia tiene tres posiciones sobre los cañones antigranizo: que no tienen un efecto real; que ayudan a disolver el granizo que daña las flores y los frutos de aguacate, y que impactan en los microclimas”, explicó Julio Santoyo.

Sin embargo, donde sí se observan determinaciones es en el rechazo de la población al empleo de los cañones y el riesgo de confrontación que impera a lo largo de la franja aguacatera, especialmente en la zona de Uruapan y la región de Tacámbaro, Acuitzio y Villa Madero.

De cañones antigranizo hechizos y ausencia de permisos para su instalación

No hay un censo oficial de cañones antigranizo ubicados en la entidad, aunque la estimación es que existen alrededor de mil 200, de los cuales sólo alrededor de 15 disponen de un permiso, otorgados todos por la Secretaría de Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo (Semaccdet) en 2012, expuso Julio Santoyo.

Incluso estos artefactos podrían contar con irregularidades en el sustento técnico para la entrega de los permisos, agregó el también integrante del Consejo Promotor del Área Natural Protegida de Madero, Acuitzio y el Sur de Morelia, ya que, al no tenerse estudios concluyentes de los impactos de los cañones antigranizo, no es posible llevar a cabo en análisis de impacto ambiental exigido para la emisión de autorizaciones para su uso.

Además, de los mil 200 cañones antigranizo que operarían en el estado, sólo el 15 por ciento, 180, corresponderían al modelo patentado que utiliza acetileno y oxígeno para provocar la explosión, mientras que el resto sería equipos hechizos que recurren a sustancias como el gas butano.

Entre 1.5 y 10 millones de pesos cuesta un cañón antigranizo, y este monto se eleva de manera significativa al sumar la erogación por mantenimiento e insumos, lo que ha hecho de estos artefactos un negocio lucrativo.

“Algunos aguacateros refieren que los operadores de los cañones los disparan aunque aún no se tengan señales de lluvia, que pueden pasar hasta tres giras disparando, lo que, además de causar afectaciones a la población, representa un mayor gasto para los propietarios de las huertas”, refirió Julio Santoyo.

Intervención de la autoridad, urgente para evitar conflictos

Si bien México no tiene una legislación específica para el uso de cañones antigranizo, Julio Santoyo recordó que en 1992, en la Reunión de Río sobre medio ambiente, el país suscribió la adopción del principio de prevención, que señala que ante la ausencia de resultados concluyentes que avalen la inocuidad de una nueva tecnología, la tendencia será la prohibición de su aplicación.

De requerir un particular la implementación de tecnología de la que no se haya demostrado su inocuidad, éste deberá solventar con recursos propios la realización de estudios independientes que avalen que no impactan de forma negativa el medio natural y la salud humana.

Recalcó que es urgente que las autoridades asuman una posición frente al uso de cañones antigranizo para prevenir la formación de conflictos socioambientales que llevarán a la violencia y a la confrontación, como se viera recientemente en Peribán, donde pobladores además de derribar un cañón cortaron algunos árboles de aguacate y amagaron con radicalizar sus acciones, de persistir el sector aguacatero en el empleo de los equipos.

Aseveró que en el mercado existen otras alternativas menos invasoras, como las mallas antigranizo, para prevenir que los fenómenos meteorológicos dañen los frutos.

Ayuntamiento de Morelia, contra uso de cañones antigranizo

Aunque destacó que en el municipio de Morelia no se han identificado cañones antigranizo, Raúl Morón, alcalde de la capital michoacana, afirmó que, de ubicarse estos equipos, la administración local participaría con la población para su retiro.

El edil reiteró que no permitirá que se dañe al medio ambiente, por lo que estará en la disposición de organizarse para evitar la operación de los artefactos, a los que se atribuye la disminución en las precipitaciones pluviales y la alteración de los patrones del clima.

Indicó que trabajadores de la Secretaría de Desarrollo Rural y Medio Ambiente realizan recorridos periódicos en las zonas de producción de alimentos de Morelia, para así detectar la instalación de cañones antigraanizo.

Al momento, la Semaccdet ha clausurado cinco cañones antigranizo, por no disponer de permiso para su instalación, cambio ilegal de uso de suelo o irregularidades en el manejo del gas acetileno.

Esta proporción representa el 0.42 por ciento de los cañones que se estima operan en la entidad.