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MORELIA, Mich. 24 de mayo de 2025.- Azoteas, terrazas y cubiertas con uso comercial, público o privado, en edificios en el Centro Histórico de Morelia, carecen de permiso ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para su colocación, aseveraron especialistas adscritos al Centro en Michoacán del INAH.
Entrevistados para Quadratín, Jesús Salvador Chacón Piñón y Jesús Olivares Victoria, arquitectos peritos adscritos al INAH Michoacán, mencionaron que todas las instalaciones de esta naturaleza en el área de monumentos históricos de Morelia están en condiciones de irregularidad, al no tener permiso emitido por la instancia federal.
Un recorrido por el primer cuadro permite observar las terrazas, cubiertas y azoteas de edificaciones, con aprovechamiento comercial como restaurantes, cafés o realización de eventos.
Solo se detectan los casos del hotel Juaninos, donde la terraza habilitada contó con una autorización vigente por 10 años, ya vencida y sin solicitud de renovación o prórroga; un hotel sobre las calles Galeana y La Corregidora, donde se permitió el uso del espacio como restaurante, más no la existencia de una cubierta, y la Casa Michelena, donde el espacio cubierto es parte de un proyecto integral de remodelación y está integrado al sitio.
Y es que, precisó Jesús Salvador Chacón, los propietarios o posesionarios de inmuebles sitos en el Centro Histórico de Morelia pueden utilizar las azoteas, "lo que no está permitido es la colocación de cubiertas, de infraestructura para su uso, porque eso ya se convierte en una modificación del paisaje urbano histórico".
Chacón Piñón reconoció que no se tiene una cifra de estructuras cubiertas existentes en el centro de Morelia, tanto de uso público como privado.
Por su parte, Jesús Olivares mencionó que, si bien corresponden al municipio las licencias de uso de suelo y de funcionamiento, cuando se habla de dar a los espacios dentro del área de monumentos históricos un uso diferente al preponderante, habitacional o mixto, que normalmente es comercial en planta baja y residencial, en altos, el INAH interviene para autorizar, o no, tanto los usos como las adecuaciones que, en su caso, deban implementarse.
Indicó que, por ejemplo, en materia de protección civil, los accesos a las zonas altas de inmuebles con azoteas o terrazas cubiertas no cumplen con las condiciones de seguridad para, ante una eventualidad, como un sismo, evacuar a los usuarios.
Agregar que actualmente están en curso procedimientos administrativos, "pequeños juicios" donde se pretende arribar a un proyecto de obra que propicie la conservación y la seguridad, en diferentes inmuebles.
Por lo menos en cinco casos este procedimiento administrativo ya transita por las vías civil y penal, por la concreción de daños al patrimonio edificado o el paisaje urbano histórico.
En cualquiera de los casos, más que la sanción, el propósito del INAH es resarcir las afectaciones, detener las obras inapropiadas y revertir los daños.
Los arquitectos peritos adscritos al Centro INAH en Michoacán expusieron que la autorización del instituto es parte de un proceso que implica al municipio, para la emisión de licencias de funcionamiento; el estado, y la Federación.
No obstante, las licencias municipales de funcionamiento no siempre se entregan con todas las consideraciones, por lo que insistieron que se precisa de mayores candados desde la emisión de este documento, para privilegiar un procedimiento inverso a lo usual, donde se asegure la regularidad desde la licencia de construcción, la autorización del INAH y el visto bueno de protección civil, sin lo cual no se puede disponer de licencia de funcionamiento.
Creo que la tendencia es que los puestos públicos se profesionalicen, Morelia es una ciudad patrimonio y hay pocas en el país, y se requiere una instancia que sea puente entre las competencias municipales, estatales y del INAH, con normas técnicas complementarias. No quiere decir que no sea possible el uso de azoteas, terrazas y cubiertas, sino que necesitamos especialistas que vean las particularidades, no funcionan igual las estructuras contemporáneas que las históricas", reiteró Olivares Victoria.
La meta es lograr un equilibrio entre una ciudad viva, donde se pueden tener diferentes usos, y un museo que quede deshabitado y sin mejoras.
No hay negativa a la búsqueda de mayor efectividad en el trabajo interinstitucional desde las autoridades, el problema es la resistencia de algunos ciudadanos.
Es mediante la denuncia ciudadana que el INAH detecta la realización de trabajos en la irregularidad, ya que la mayor parte de estos son en horarios nocturnos o en fines de semana.
Además de las cubiertas, se tiene la proliferación de paneles solares, que representan otra afectación al paisaje urbano histórico, pero se pueden adecuar y adaptar.
"Habrá que entender que estamos en una ciudad patrimonio y la conservación es responsabilidad de todos, los edificios tienen una capacidad de carga, de respuesta, y no podemos cambiarla", destacaron Chacón Piñón y Olivares Victoria.
Permisos negados
En los últimos años, en Morelia se han presentado 23 solicitudes para el aprovechamiento de terrazas y azoteas, con la instalación de cubiertas, todas negadas por no cumplir con la totalidad de los requisitos, afirmó Gaspar Hernández Razo, gerente del Centro Histórico.
En entrevista para Quadratín, mencionó que estos requisitos se establecen en los reglamentos para las zonas de monumentos históricos, de transición y de amortiguamiento en el Centro Histórico, ya que no es lo mismo un inmueble aledaño la Catedral, donde esta es el monumento a conservar, desde todos los aspectos, a un edificio sito en una calle al interior.
Recordó que la norma federal y municipal para la imagen urbana prevé que azoteas, terrazas y cubiertas pueden tener usos particular, recreativo o aprovechamiento comercial, donde se exigen consideraciones como la impermeabilización con materiales tradicionales, como alumbre; la no sustitución de cubiertas preexistentes; una altura de 150 a 160 centímetros; uso de colores específicos; la no visibilidad de las estructuras desde el exterior; el empleo de estructuras reversibles, no fijas o permanentes, y, si bien se pueden aceptar paneles solares, tanques de gas o antenas, estos tienen que sujetarse a regulación.
Hernández Razo reiteró que en Morelia ase tiene una norma detallada para el uso y aprovechamiento de azoteas, terrazas y cubiertas, que prevé las características de los tipos de inmuebles y la naturaleza y alcance de las acciones permisibles.
Esto lleva a que de 23 solicitudes presentadas, no se aprobase alguna para la instalación de estructuras en azoteas, terrazas y cubiertas en la zona centro, sean de uso privado o público.
En marcha, revisión de azoteas, terrazas y cubiertas en zona centro
De acuerdo con Joanna Margarita Moreno Manzo, secretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad, está en marcha la revisión de los expedientes de inmuebles que tienen aprovechamiento público o privado de azoteas, terrazas o cubiertas en el Centro Histórico.
Indicó, en entrevista realizada en el Centro Administrativo de Morelia (CAM), que en este proceso la dificultad mayor reside en que muchos casos son ya antiguos y la expectativa, que no necesariamente ase cumple, es que propietarios y posesionarios de los edificios cuenten con los expedientes.
Moreno Manzo detalló que se espera analizar las licencias de construcción que se debieron emitir en estos casos, para determinar si los trabajos realizados se apegan al proyecto original y a los lineamientos federales y municipales aplicables al caso.
De no ser así, se pretende por lo menos disponer de vistos buenos de protección civil, que muestren que las instalaciones son seguras, especialmente ante fenómenos como los vientos y las lluvias.
Recordó el caso de una techumbre instalada en la sucursal aledaña a la Catedral de Scotiabank, donde el viento arrastró la estructura, que se encontraba en condiciones de irregularidad, lo que le valió a la empresa una clausura y una sanción.
No obstante, hasta el momento Scotiabank no ha tramitado el permiso requerido para esta techumbre.




