Localiza Policía Morelia a mujer extraviada y la reúne con su familia
MORELIA, Mich., 30 de enero de 2025.- ¡Pásele, pá, se, leeeee!"- hasta acabarse el aire en los pulmones-, así nos recibe un puesto de ropa de paca. Y no es sólo es el grito del trabajador lo que advierte que estamos cerca, también ese olor tan característico de la ropa importada que desde varios metros se puede percibir, incluso opaca a las carnitas, en la calle Zamora, de la colonia Juárez.
Sin duda, es un lugar lleno de alegría para muchas damas de la colonia y sus alrededores, ya que es justo donde quieren estar: rodeadas de grandes montones de ropa de todos los tamaños, formas, estilos y colores.
Como cada jueves, se instalaron cuatro tablones distintos con ropa para dama, caballero y peques.
Los precios son accesibles para todos los bolsillos, el arranque son 30 pesos. Sin duda, muy lejos de los costos de Zara o Tommy, marcas que, con mucha suerte, también se encuentran entre el mar de ropa disponible.
Escoger las prendas no es sólo cuestión de buen gusto, también de paciencia y condición física, porque hay que levantar las prendas, estirarla, sacudirlas, probarlas por encima del pecho o la cadera, a ver si nos queda, sino, zambullirse otra vez.
Es como buscar una aguja en un pajar, por así decirlo.
También hay que tener un ojo clínico para saber cuál preserva el color, que no esté gastada, ¡para que aguante unas dos puestas!
La compra de ropa de paca puede ser un gusto culposo, en especial entre las más jóvenes. Las centennials, que crecieron con ropa nueva y no saben lo que es vivir de prendas heredadas de las hermanas mayores o primas.
Son las más jóvenes las que al ver las cámaras de Quadratín se cubren el rostro, se sienten expuestas y avergonzadas porque compran el "ofni" en la paca.
Pero a doña María, ya de la tercera edad, no le da pena, por el contrario, agradece la oferta.
"Que bueno que ya se pueda comprar así, es bueno, para los que vivimos en una apretada condición económica", dijo mientras escogía el estreno, como se dice en el barrio. Porque no será nueva de bodega, pero sí nueva en el clóset de doña María.
"A muchos nos gusta, a muchos no, pero si se ahorra, algo...", declaro Imelda, quien buscaba entre los tablones una falda para completar su guardarropa.
Ulises, trabajador, desde muy temprano ofrece grito en cuello la ropa. Hay para todas las edades, hombres y mujeres, pero reconoce que son las mujeres sus principales clientes.
"Tenemos para todos, desde 30, 50 y de ahí para adelante. La mayoría de los que vienen a comprar son mujeres, casi no vienen hombres, porque sus mismas esposas les compran, entonces ya no ocupan venir", comentó mientras ofrece entre risas trajes de baño para la próxima temporada de verano.
Y las imágenes lo confirman, en recorrido de Quadratín se puede observar a puras mujeres escogiendo y combinando prendas, porque no sólo tienen que estar en buen estado, también, aprovechando el costo, buscar con que lucirlo. Un pantalón, una falda o un vestido, la oferta es amplia, y si no se encuentra en la Juárez, hay otros tianguis con ofertas todavía más amplias, como el de la Feria o el Pedregal.




