MORELIA, Mich., 22 de abril de 2018.- Por falta de seguridad, los templos de la Iglesia Católica en Michoacán, sufren el robo de imágenes y de alcancías en las cinco diócesis en que se divide el estado, aunque no se tiene un reporte preciso, afirmó el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos.

Ante la situación de inseguridad dijo que ya se inició la capacitación del personal para garantizar la seguridad al interior de los recintos católicos con medidas preventivas y cuando se establezcan protocolos se seguridad se darán a conocer, aunque con cierta reserva ya que por su naturaleza no se deben hacer públicos.

Garfias Merlos indicó que en Michoacán no se han implementado medidas de protección como en la Arquidiócesis de México que van desde chapas de seguridad en las alcancías hasta botones de pánico y sistemas de circuito cerrado, pero no está descartado hacerlo.

“Aquí todavía no hay nada que pudiera informarse, pero cuando suceda inmediatamente se van a enterar; estamos siempre puestos en la confianza de que no es precisamente que predomina la mala voluntad, yo creo que también tenemos la certeza de que el mal siempre será vencido por el bien. Ahora sí se están tomando medidas, insisto, más en la capacitación y en conocer alternativas de formas de prevención”.

Sobre la inseguridad y la violencia que están sufriendo por el asesinato de algunos de sus sacerdotes, Rubén Alcántar Díaz, de la diócesis de Izcalli, Juan Miguel Contreras García de la diócesis de Guadalajara y Lucino Flores Sánchez de la diócesis de Puebla, dijo que son amenazas que pesan sobre los pueblos que se les han confiado.

Por ello, el arzobispo hizo un llamado a alentar la esperanza para que la gente no se aísle ni se resigne a la violencia, sino más bien se incorpore activamente a proyectos y acciones de construcción de la paz.

“La paz es posible y no podemos renunciar a ella… Es necesario seguir enseñando a los hombres a amarse y educarse para la paz y a vivir con benevolencia, más que con simple tolerancia. Pensamientos, palabras y gestos de paz crean una mentalidad y una cultura de paz, una atmósfera de respeto, honestidad y cordialidad.

“Es fundamental que se cree el convencimiento de que hay que decir no a la venganza, hay que reconocer las propias culpas, aceptar las disculpas sin exigirla y, en fin, perdonar”, indicó el arzobispo.