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Foto: Daniel Gómez/Quadratín

Se esfuerzan cafeterías tradicionales para sobrevivir a grandes cadenas

Oscar Celaya/Quadratín
 
| 18 de julio de 2018 | 22:45
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MORELIA, Mich., 18 de julio de 2018.- A pesar de la competencia que representan las grandes cadenas como Starbucks, The Italian Coffe Company, Café Punta del Cielo, Lilian’s Coffees o Café Europa, las cafeterías tradicionales hacen todo lo posible por permanecer en el gusto de los consumidores.

Calidad, servicio personalizado, tranquilidad y buen trato, son los ingredientes que estos establecimientos ponen por delante y que los han hecho persistir entre 10, 25 y hasta 40 años.

La Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac) estima que en el Centro Histórico de la capital michoacana existen alrededor de mil 500 unidades de alimentos, de las cuales 250 serían cafeterías, pero solo muy pocas estarían catalogadas como tradicionales

Ubicado en el número 95 de la calle Benito Juárez, en el primer cuadro de la ciudad, El Café del Olmo tiene más de 40 años de servicio; sin embargo, durante este tiempo ha tenido que evolucionar para responder a las exigencias de los consumidores.

Alejandro García, promotor de eventos, señala que con el apoyo de estudios de mercado ha sido posible conocer los nuevos hábitos de consumo y adaptarse a los nuevos tiempos, para darles gusto tanto a la población local como a los turistas.

“Las cafeterías tradicionales siguen teniendo su atractivo porque son de mucha tradición, hay gente que tiene muchos años asistiendo. Son puntos de encuentro, de charlas, de convivencia, incluso de conferencias o reuniones sociales”, mencionó.

Es así que desde hace varios años organizan eventos artísticos, culturales, musicales y sociales de miércoles a sábado. “Hay para todos los gustos y prácticamente todo el año está lleno de las ocho de la mañana a las 10 de la noche”, agregó.

En el número 234 de la calle Melchor Ocampo se encuentra el Café del Prado, un establecimiento que se ha mantenido a lo largo de 24 años, dedicándose a servir únicamente esta bebida energética, con granos traídos directamente desde Xalapa, Veracruz.

Su propietaria, María Leovigilda Álvarez Alvarado, quedó al frente del establecimiento desde la muerte de su esposo, y comparte que el buen trato que brinda a sus clientes, así como precios bajos, forman parte de la estrategia que ha seguido para continuar en el gusto del público.

“Así nos hemos mantenido, con nuestro cafecito. Rara es la persona que pregunta por alimentos u otra bebida, los más, son clientes de mucho tiempo y ya saben que aquí no se vende vino. Se pueden quedar el tiempo que quieran, no les decimos que tienen que consumir más o que tienen mucho tiempo”, explicó.

En el Café del Prado desde hace siete años no ha subido el precio del café y actualmente una taza de americano cuesta actualmente 28 pesos.

Más hacia el Oriente del corazón del Centro Histórico, sobre la calle Bartolomé de las Casas, se encuentra el Café-bar Fray Bartolomé donde una taza de americano cuesta 25 pesos. El lugar cuenta con una antigüedad de más de 10 años y una oferta de granos nacionales traídos de varios estados del país.

Rafael Martínez, gerente del lugar, quien considera que para ellos no existe competencia, cuenta que inició como un café cultural para ofrecer al público pequeños conciertos de guitarra clásica, jazz y piano, lo cual les ha permitido mantenerse entre el gusto de sus clientes, con eventos esporádicos.

“Tenemos clientes que desde que abrimos, no nos dejan. Vienen, toman su café, platican media hora y se retiran. Encuentran buen ambiente y un lugar muy tranquilo, nada de música a todo volumen”, compartió.