AMA Michoacán busca ser frente opositor contra Morena: Alfonso Martínez
MORELIA, Mich., 12 de mayo de 2018.- A doce años de constantes inundaciones en Morelia, tal parece que 2018 no será la excepción, ya que continúan acrecentándose las causas, como el crecimiento poblacional en antiguas zonas de cultivo, ciénagas y depresiones, además de que en muchas ocasiones no se han realizado obras que mitiguen los daños que afectan sobre todo a personas que viven en precariedad y sus viviendas fueron construidas con materiales de escasa calidad.
En el artículo Precariedad urbana y vulnerabilidad ante el riesgo de inundaciones en Morelia publicado en el Boletin Bum número 55 de la UNAM Campus Morelia, los doctores Juan Hernández y Antonio Vieyra, de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Querétaro y del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la UNAM, muestran los resultados de una investigación en la que dan cuenta de que “existe una correlación entre la informalidad en la tenencia de la tierra y la vulnerabilidad de la población, es por ello que muchas veces la población más afectada es la que presenta niveles de mayor precariedad, viviendas de deficiente calidad en pisos, paredes y techos, con carencia de servicios básicos, como drenaje, agua, luz y alcantarillado, así como otras limitaciones como el no ser dueños del terreno donde viven y un alto hacinamiento”.
Las causas de las inundaciones son diversas, pero destaca el aumento del crecimiento no planeado de la ciudad, lo que se traduce en el aumento de zonas susceptibles de sufrir consecuencias por estos desastres. Actualmente la ciudad ha crecido hacia antiguas zonas de cultivo, ciénagas y depresiones naturales de agua, entre ellas los márgenes de los Ríos Grande y Chiquito.
Las consecuencias para los damnificados son económicas al ver afectado su patrimonio pero también psicológicas, al verse constantemente vulnerados.
Los investigadores realizaron un análisis de las áreas de la ciudad con mayores riesgos de sufrir inundaciones, además de que estudiaron cuáles han sido las frecuencias de precipitación en Morelia en el período que va de 1947 al 2008 y delimitaron las áreas de inundaciones con ayuda de un sistema de información geográfica (SIG) y un programa de generación de modelos de escurrimientos.
Además, analizaron datos económicos de la población que vive en las zonas en donde se producen los mayores daños por inundaciones y en donde en años como el 2001 y el 2003 se presentaron mayores pérdidas materiales, a través de datos demográficos, residenciales y económicos aportados por los censos, lo que mostró que la población que vive en el contorno externo de la periferia, sobre todo en la zona norte de la ciudad, son los que presentan mayores problemas.
Solamente en la zona en donde se ubican las colonias Santiaguito y Gertrudis Sánchez existe el riesgo de que quince mil personas sufran daños. En encuestas realizadas en el lugar, más de diez por ciento de los habitantes ha sido testigo de inundaciones en donde nivel del agua supera el metro de altura, de acuerdo con este estudio.
En esta zona existen diversas viviendas elaboradas con materiales de poca durabilidad, “incluso se han construido sobre un montículo de tierra que colapsa con las inundaciones”
Sin embargo, solamente quince personas de los encuestados ha tomado medidas precautorias, como la construcción barreras de contención rellenos sanitarios y el mantenimiento o modificación de los canales, ante la falta de recursos económicos. El problema permanece en el olvido hasta que se presentan sus consecuencias.
Los científicos concluyen en que es posible prevenir los daños a la población causados por las inundaciones en la ciudad a través de la planeación y de la generación de políticas públicas que garanticen sitios seguros a los nuevos asentamientos y que ayuden a realizar acciones precautorias en las zonas que han sido continuamente afectadas.




