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MORELIA, Mich., 17 de abril de 2025.- Majestuosa, la Catedral de Morelia espera. Esta semana, donde además de ser un atractivo turístico, es la más importante de la ciudad, pues toma relevancia por la fe y la devoción de los católicos.
Está a la espera de la llegada de la Archicofradía de Campaneros y Matraqueros de la Catedral, que anuncia su arribo a lo lejos porque se alcanzan a escuchar los tambores y se siente el retumbar. Partió más temprano de la rectoría del Señor del Prendimiento en la calle Abasolo del centro histórico, son pocas cuadras.
Hay poca gente alrededor de la Catedral, algunos turistas que pasan y admiran la belleza de los monumentos históricos. A lo lejos, en algún lugar de la avenida se oyen otros tambores, sonidos como africanos. Se mantiene cerrado el primer cuadro de la ciudad. Entonces aparece la Procesión de la Anuencia por media avenida.
Así van avanzando los integrantes de esta procesión, con el repicar de los tambores hasta llegar a la Catedral. Ya frente a la puerta, meditan el último dolor de los siete de la Santísima Virgen María, le siguen los cánticos y se preparan para pedir anuencia. Las campanas del colonial inmueble religioso, suenan.
Finalmente, entran al patio principal de la Catedral. Prosiguen los cánticos, y entonces son recibidos por el padre Juan Manuel Quiroz, rector de la Catedral de Morelia. El religioso da unas palabras, dice que es el inicio del Triduo Pascual que abarca los días jueves, viernes y sábado para conmemorar este misterio pascual de Cristo, y además avanzar en la vida de fe.
Es por ello, continúa, que la anuencia de hoy es muy importante, y adelanta que serán los últimos toques de campanas, los cuales serán sustituidos por la matraca durante este periodo de tres días. Dicho esto, el padre recibe a los integrantes de la Archicofradía de Campaneros y Matraqueros de la Catedral de Morelia, a nombre de Carlos Garfias Merlos, arzobispo de Morelia, y José Armando Álvarez Cano, arzobispo adjunto.
Las campanas son el signo de júbilo y de alegría, porque están enfocadas en celebrar todos los días el amor y la Pascua de Cristo en cada eucaristía, señala el padre, "aunque estos días son días de recogimiento, de silencio y son días de tranquilidad para estar junto al Señor". Unos minutos después, la matraca resuena con fuerza.




