MORELIA, Mich., 24 de septiembre de 2020. – Espacios de diversión para adultos se encuentran operando bajo el formato de la nueva convivencia, sin embargo, aquellos centros destinados a actividades lúdicas de la infancia y adolescentes permanecen cerrados sin que se avizore fecha de reapertura.

Bares como Pecatto, los ubicados en plaza Las Rosas, cervecería Jiménez, de los portales en el centro, entre muchísimos otros más, se encuentran abiertos al público, atendiendo las recomendaciones sanitarias, como son mantener la sana distancia y con el 50 por ciento de la afluencia, sin embargo, los juegos del bosque y parques de barrios permanecen cerrados. Pero no solo de Morelia, en todos los municipios, restaurantes y tiendas donde antes había áreas para los niños hoy se encuentran cerradas.

De acuerdo con declaraciones de Yolanda Equihua, titular del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, en el Gobierno los niños, niñas y adolescentes “se encuentran en el centro de la política pública, son prioridad garantizar sus derechos”, en el decreto actual del Poder Ejecutivo no existen artículos que contemplan el derecho a actividades recreativa.

Cuestionada respecto al tema, la secretaria expresó “estamos apostando a que los adultos busquen hacer un calendario de actividades que incluyan el tema escolar y también hacer otras actividades que le van a dejar un aprendizaje, cómo cocinar y hacer composta”, actividades que tampoco responden al concepto de actividades lúdicas, deportivas o culturales, como la misma secretaría reconoció al llamarlas como “actividades formativas”.

Reiterada la interrogante ¿estos establecimientos abrirán sus puertas? “se reabrirán conforme se vayan levantando las alertas”, dijo, alertas que se encuentran en la página de la Secretaría de Salud, evidenciando con ello que la política pública está hecha para los adultos y pensada en los adultos, porque los espacios de venta de cerveza y otras sustancias embriagantes, altamente tóxicas, que derivan en excesos y faltas administrativas, si fueron prioridad antes que espacios para la sana recreación que impacta en las personas menores de edad.

Y es que si bien es prioridad el derecho de los niños, niñas y personas adolescentes, los acuerdos aceptados hasta ahora retoman planteamientos que con o sin Coronavirus deben garantizarse, como el acceso a una vida libre de violencia, a la salud, a la educación, a ser escuchados, etcétera, consagrados en la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece cuáles son los derechos que gozan todas las niñas, niños y adolescentes.

Por ejemplo, la Ruta Integral de Atenciones “se creó con la base teórica del Marco de Cuidado Cariñoso y Sensible, al dotar de evidencia y orientaciones la creación de estrategias y políticas que permitan que niñas y niños alcancen niveles de cuidado que les mantengan protegidos, seguros, saludables y adecuadamente nutridos, a través de una atención receptiva que responda a sus intereses y necesidades”, refiere el acuerdo de SPINNA. Pero nada refiere respecto al derecho a actividades lúdicas y recreativas, derecho reconocido en la Ley, capítulo Décimo Segundo, relativo específicamente al derecho al descanso y esparcimiento.

“Artículo 60. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad, así como a participar libremente en actividades culturales, deportivas y artísticas, como factores primordiales de su desarrollo y crecimiento.”, sin embargo, esto no ha sido puesto sobre la mesa, pero no solo a nivel local, tampoco a nivel Nacional, confirmó en comunicación telefónica Yolanda Equihua, titular del Sistema Estatal.

Cuestionada al respecto, la funcionaria estatal recordó que, si bien existen complicaciones en la cuarentena, recae la “responsabilidad en los adultos la seguridad de niños, niñas y adolescentes”, por lo tanto, también reinventarse en la forma de convivencia puertas adentro.

Mientras tanto, parques de la ciudad, juegos de restaurantes y hasta del zoológico se mantienen cerrados, como si la tarea de ponerle gel antibacterial, desinfectar y ponerles cubrebocas a los niños fuera una tarea imposible.

¿Pero, cómo está afectando a los niños el perder el contacto con otros niños y qué tan garantizado es que no se contagien con el encierro?

La consulta de percepción ante la pandemia de coronavirus, en Centroamérica y México, por la organización Torre des Hommes, reveló una cruda verdad: los niños, niñas y adolescentes han expresado más su tristeza y aflicción durante el encierro, además de que mencionan experimentar estrés e impotencia ante la nueva realidad.

Respuestas recabadas entre los menores se advierten el miedo a la muerte propia o de alguno de los miembros de la familia, han padecido episodios de ansiedad, temor al contagio y viven con incertidumbre económica.

Punto y aparte son las personas en pubertad y adolescentes, que experimentan cambios físicos y hormonales que les afecta en su bienestar socioafectivo.

La investigación de la Organización Mundial de la Salud titulada: Cuidado de la Salud Mental de niños, niñas y adolescentes y sus familias en el confinamiento, confirma el impacto negativo en la salud mental que conlleva el encierro y cancelación de actividades recreativas en el ánimo de los adolescentes.

“Él o la adolescente requiere de movimiento para crecer y construirse como ser humano. Y confinamiento significa justamente lo contrario: encierro, no movimiento…la tormenta (refiriéndose a la pandemia y sus consecuencias), es la misma pero los barcos (o sea las condiciones) con que la enfrentamos son diferentes”, y los barcos de los adultos y de los adolescentes son por lo general, distintos”, distintos porque experimentan cambios, están aprendiendo a ser autónomos, a tomar decisiones, pero también a conocer su cuerpo y su sexualidad.

Por si fuera poco, la convivencia en hogares reducidos y sin una red de apoyo pueden propiciar episodios de agresión física, verbal, económica y hasta sexual.

La OMS, Unicef y otros organismos internacionales han atendido el llamado para cuidar a este sector en condición de vulnerabilidad, pero también se limita a la casa, a caminar o bailar dentro de casa, en la calle, pero nada habla de los espacios diseñados especialmente para vivir plenamente la infancia.