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MORELIA, Mich. 11 de octubre de 2025.- El baile como oración, la música como manifiesto, para tratar alcanzar la trascendencia, a través de aceptar la vulnerabilidad en una ceremonia que retoma la búsqueda de la disolución del yo, el rave, cruzan Sirat, de Oliver Laxe.
En conferencia de prensa ofrecida este sábado, en el teatro Rubén Romero Flores, Oliver Laxe reconoció que Sirat se escribió bailando, con música, y mantuvo esa esencia, cristalizada en el techno y electro del movimiento rave.
"Mi psicología es temeraria, es ir al limite, y así es el arte, así es la cultura rave, pero también tengo una formación en psicoterapia en la tradición de la Gestalt, donde establecemos que todos estamos un poco rotos, todos tenemos una carencia de amor, y todos buscamos mitigar esta carencia de diferentes maneras, yo mendigo amor al espectador, a través de mis películas", detalló Oliver Laxe.
Así, "hay tanto dolor en el mundo, que se hace necesario desconectar, y la cultura rave, ese baile y la catarsis con el cuerpo, en un ceremonial que busca llevarnos a la trascendencia, que logramos al asumir la herida, asumir el ego, implorar al cielo con los brazos extendidos, como al bailar, a lo mejor ahí llega la trascendencia".
Y es que "yo he llorado, he gélido, y nunca he parado de bailar, y esa es la vida".
Tras una breve interrupción de parte de alguien que ingresó al teatro desde la calle, "dos de tacos al pastor y una de quesadillas", respondió Oliver Laxe, insistió que Sirat aparece como un viaje desde la catarsis de una fiesta rave real, hasta el recorrido por el desierto, en pos de algo que supera al humano.
Indicó que la propuesta que presenta al espectador requiere, como en general el cine actual, "que el artista se baje del caballo y ayude al espectador a subirse, que sea generoso".
Esto, porque el cineasta, el artista, se enfrenta a un público cada vez más impuesto a la inmediatez y la volatilidad, el contenido efímero y los cortos períodos de concentración.
"Hoy en día, se dice demasiado y no se evoca lo suficiente", precisó, para enseguida afirmar que "somos freaks, todos estamos un poco rotos y ellos lo saben".
Previamente, Oliver Laxe llevó a cabo la develación de la butaca que lleva su nombre, y que se ubicará en la sala 4 de Cinépolis Centro.




