Piden maquinaria para rehabilitar accesos a playas de Aquila tras Simón
MORELIA, Mich., 25 de marzo de 2026. - Son personas en condiciones de calle y a veces con una salud deteriorada, pero la tensión es latente. Kevin, Sergio, Orlando y Lizbeth están alerta, porque no saben si aceptarán a la primera o los van agredir.
Es uno de los riesgos que corren los policías que acuden en apoyo del Sistema DIF Morelia y la Dirección de Residuos Sólidos.
Llevan el suficiente tiempo en la unidad como para haber visto casi de todo.
El que hizo de un puente una habitación de dos pisos. No importaba si subía el agua, no llegaba hasta el punto al que elevó la cama.
¡La necesidad es la madre de todos los inventos!, dice la conseja popular.
El recorrido comienza con una fuga. Corren los oficiales en las riberas del río Grande detrás del primer hombre en condiciones de calle.
—Hemos visto de todo. Hasta nos han mordido o se cortan y nos avientan la sangre, porque muchas veces padecen alguna enfermedad de transmisión sexual grave— comentó la oficial Lizbeth.
En esos casos, cuando hay agresión, la Policía Morelia cuenta con protocolos sanitarios para prevenir contagios, que comienzan desde que bajan de la patrulla con guantes y cubrebocas.
Los espacios donde intervienen son diversos. Desde una casa abandonada, debajo de los puentes, jardines abandonados, áreas comunitarias y las riberas de ríos.
Cuando no tienen nada, cualquier lugar puede ser habitable y hasta allá deben de llegar los representantes de derechos humanos, el Sistema DIF, Policía Morelia y la Dirección de Residuos Sólidos Urbanos.
La mayoría de las personas que sacan de las calles, y albergan en diversos espacios con convenio con el Ayuntamiento, son personas de fuera y con problemas de adicciones.
—¡Todos tienen adicciones!, si acaso uno entre mil, no—, asegura José Magaña, inspector encargado de coordinar los trabajos de limpieza.
Detrás de las personas que viven en esta situación hay pobreza, problemas de salud mental, abandono, adicciones y muchas, muchas condiciones de adversidad.
Y no sólo son hombres o mujeres solteras. También hay familias completas, con niños y adolescentes viviendo a la intemperie.
En el transcurso del mes, se han efectuado al menos dos operativos con seis personas albergadas en diversas instalaciones, además de permitir la reintegración a sus familias de dos pacientes mayores en condiciones delicadas.




