MORELIA, Mich., 6 de febrero de 2020.- Las auditorías de obra realizadas hasta ahora por la Auditoría Superior de Michoacán (ASM) solo sirvieron a los constructores porque cualquier obra mal hecha que no haya sido observada, legalmente ya es cosa juzgada, reconoció el auditor superior de Michoacán, Miguel Ángel Aguirre.

Esas auditorías eran una simulación porque la ASM no cuenta con un laboratorio de materiales en el que se pudiera determinar científicamente si los materiales cumplían con los estándares de calidad y si se aplicaban conforme a las especificaciones de la obra y por eso los ciudadanos se daban cuenta de que estaba mal hecha hasta que reventaba por sí sola, aceptó el auditor.

Las observaciones a algunas obras en su calidad y ejecución eran a “ojo de buen cubero”, pero se podrá ahondar en las que ratificaron, al menos, durante la fiscalización 2018, cuyos resultados entregó apenas el 31 de enero y que están en proceso de investigación.

A partir de la firma de un convenio marco de colaboración con el Instituto Tecnológico de Morelia (ITM) que se firmó este jueves, la ASM podrá realmente auditar el capítulo seis mil que es el de la obra pública y podrá tener control en la revisión de las obras que realiza el Gobierno del Estado y los municipios, indicó el auditor.

El director del ITM José Luis Gil indicó que al estar adscrita esa institución al Instituto Tecnológico Nacional de México su laboratorio es nacional y está certificado por el Conacyt y ahora a disposición de la ASM.