Dice el FNLS que es falso el cobro de piso a comerciantes
MORELIA, Mich., 3 de diciembre de 2018.-Mireles pasó de las filias a las fobias.
El ex líder de los grupos de autodefensa se sumó al vasto ejército de paladines del amlismo, de la 4T.
Y desde tuiter puso en duda la autoridad moral del zapatismo, del subcomandante Marcos.
Molesto por la osadía del líder zapatista, quien se atrevió a desafiar la figura del presidente mesiánico, el ex dirigente armado le recriminó a Marcos su falta de solidaridad con Michoacán en los tiempos y álgidos, de sometimiento Templario.
A Mireles no le gustó que el subcomandante Marcos llamase "mañoso" y "loco" a su presidente; tampoco que lo tildara de manipulador de las necesidades de las comunidades indígenas, mucho menos mentiroso en tiempos de campaña, siendo opositor al anterior régimen.
Y cual vocero presidencial, José Manuel Mireles Valverde le atizó al líder embozado y a su movimiento, que claramente le advirtieron al de Macuspana que su proyecto del Tren Maya, no pasaría por los terrenos del zapatismo, mantenidos ahí desde la irrupción indígena del 1 de diciembre del 94.
Los desencuentro entre al hoy Presidente y el líder zapatista no son nuevos. Ya electo, el zapatismo emitió un boletín donde definía al gobierno de Andrés Manuel López Obrador: "Podrán cambiar los mayordomos, el capataz y los caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo”.
Y hoy, Mireles, en una afanosa -y hasta protagónica defensa del tabasqueño- alude al zapatismo y lo declara enemigo del desarrollo y crecimiento de los pueblos indígenas.
"Una lástima que líderes lucren pretendiendo hacer ver que los indígenas están en contra del cambio", lamentó el ex autodefensa, quien tras el pago de una fianza de 30 mil pesos logró salir de prisión en mayo del 2017.
"Después del 94, jamás estuvieron ahí -no de dicho ni de hecho, cuando se derramó sangre en el país", declaró Mireles Valverde, en alusión a la decena trágica que vivió Michoacán, desde los gobiernos del hoy jefe de asesores presidencial, Lázaro Cárdenas Batel, pasando por el otro amlista, Leonel Godoy Rangel, y para los cuales hoy Mireles no tiene ojos ni tiene críticas.
Por el contrario, comparte simpatía y proyecto, en una nueva etapa, en un nuevo gobierno, trastibillante, donde el Presidente llamó a sepultar el pasado e iniciar al proceso de la reconciliación.




