MORELIA, Mich., 7 de abril de 2021.- Con la cercanía del Día del Niño, llegan los recuerdos de los tradicionales juegos que se hacían con los amigos en la infancia. Algunos ya no se practican porque se le ha dado paso a la tecnología y los videojuegos. En Quadratín salimos a preguntar cuáles son los que se recuerdan más.

Luz María, quien se encuentra en compañía de su pequeño sobrino, dice que se acuerda de juegos como “el avioncito”, “las escondidas”, “la roña”, “todo ese tipo de juegos que ahora ya ni hay”, expone y agrega que ahora menos porque por la pandemia, los niños no van al kínder. Dice que este tipo de juegos se los enseñó a sus hijos, pero ya a los niños más chicos no, porque tienen otras ideas.

José Leopoldo, quien lee su periódico en una banca, recuerda que de niño jugaba trompo, yoyo y otros juegos como balero. Su juego preferido era el trompo, pocas veces jugaba con sus amigos porque era poco dependiente, asegura y cuenta que todos estos juegos son absolutamente desconocidos para la juventud actual, para sus propios nietos, quienes prefieren los videojuegos.

El hombre dice que intentó mucho tiempo inculcarle estos juegos a sus hijos, “incluso actualmente todavía pueden tener algún juguete por ahí guardado, pero no le vieron entusiasmo ni nada ni le tomaron afecto”, dice.

“Yo jugaba con carritos, tierra… no sé, con cuestiones de esas”, señala Eliud, un joven de 22 años que dice que también jugó canicas, yoyo, trompo y rayuela, “son juegos de herencia, si se puede decir así”, indica y reconoce que cuando salió la consola PlayStation 1, empezó a jugar videojuegos y se apartó un poco de los juegos tradicionales.

Elena, quien acompaña a su mamá, recuerda que cuando era niña jugaba a “las traes”, al “avioncito”, que es como una rayuela, y a las canicas. Expone que la tecnología ha cubierto estás diversiones en los niños y los jóvenes actualmente.

La señora Eustolia, madre de Elena, dice que ella jugaba algo que le llamaban el “pelenche”, un juego parecido al avión, “eran tres cuadritos, y una como alita, otro cuadrito y otra más como alita”, explica y cuenta que también le gustaba mucho jugar a la cuerda; “la cuerda con varias niñas, una allá y otra acá, y le movian la reata para que una entrara y la brincara, y una sola, ahora los juegos están muy alebrestados”, dice.

Cuenta que también jugaba a “la roña” y a “las escondidas’, pero todos estos juegos no se los inculcó a sus hijos; de eso se encargó la escuela, explica, “ellos ya cuando llegaban se los sabían, y más si el maestro, la maestra se salían del salón, ¡uffff! aprendían rápido todos esos juegos”, asegura.