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MORELIA, Mich., 24 de septiembre de 2025.- El Congreso de Michoacán izó este miércoles la bandera internacional de la comunidad sorda, un acto simbólico que busca visibilizar a más de 58 mil personas sordas registradas en México, de acuerdo con el Inegi 2020, aunque activistas advierten que la cifra está desactualizada y que la población real es mucho mayor.
La bandera, diseñada por el artista sordo Arnaud Balard, está compuesta por una mano turquesa sobre otra amarilla con dedos que se extienden más allá del lienzo, sobre un fondo azul marino.
Los colores representan la cultura sorda, la luz, la mente y la humanidad, mientras que los dedos infinitos simbolizan la universalidad de las lenguas de señas.
Durante el acto, en el marco del Día Internacional de la Lengua de Señas, que se conmemora el 23 de septiembre, la intérprete y activista Luz Vega, señaló que el reconocimiento legal no basta si no se traduce en derechos efectivos.
Subrayó que niñas, niños y jóvenes sordos enfrentan diariamente barreras para acceder a la educación, la cultura y los servicios públicos debido a la falta de intérpretes certificados, la escasa capacitación institucional y la ausencia de políticas integrales de inclusión.
“Imagínense vivir 24 horas sin escuchar absolutamente nada y no poder acceder a la escuela o al teatro porque no hay intérpretes. Eso ocurre todos los días”, expresó la activista Yaremi Pérez, quien remarcó que la Lengua de Señas Mexicana debe ser garantizada en todos los espacios de la vida pública.
Desde Tanzania, África, el activista David May relató que tuvo que emigrar a Estados Unidos para poder estudiar y desarrollarse profesionalmente como maestro en la Universidad Gallaudet, especializada en la educación de personas sordas.
“México debe abrir los ojos, escuchar y visibilizar a las personas sordas. El acceso pleno a la educación es aún un pendiente”, afirmó.
En el plano legislativo, se reconoció que existe una deuda histórica con esta comunidad.
Entre las iniciativas en discusión se encuentran reformas para que niñas, niños y adolescentes sordos tengan acceso inmediato a la lengua de señas desde la detección de la pérdida auditiva, programas de orientación y acompañamiento a sus familias, inclusión de intérpretes en instituciones públicas y garantía de educación bilingüe e incluyente.
El posicionamiento institucional fue claro: la inclusión no se agota en discursos ni actos simbólicos, sino que implica cerrar brechas históricas y garantizar en la práctica los mismos derechos.
Reconocer la Lengua de Señas Mexicana como patrimonio lingüídtico, asegurar intérpretes certificados en escuelas, teatros y oficinas de gobierno, y establecer presupuestos específicos para esta atención son pasos indispensables que aún no se han consolidado.
La colocación de la bandera en el balcón central del recinto del Congreso michoacano se asumió como un gesto de reconocimiento cultural y humano, pero también como recordatorio de que la comunidad sorda sigue esperando igualdad de condiciones.
Mientras no se traduzca en políticas efectivas, la deuda institucional permanecerá abierta y más de 58 mil personas en el país continuarán viviendo al margen de derechos básicos.




