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MORELIA, Mich., 2 de julio de 2019.- El desarrollo urbano en Michoacán transita entre un desequilibrio medioambiental, ya que no se cumple con la recomendación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de que las ciudades cuenten, dentro de su mancha urbana, con al menos 12 metros cuadrados de área verde por cada habitante, para los que en la entidad se estiman menos de 2 metros cuadrados.
Lo anterior advirtió Salvador García Espinosa, maestro en Planificación y Desarrollo Urbano, quien señaló que pese a las especificaciones del Código de Desarrollo Urbano vigente, que mandata a desarrolladores reservar 5 por ciento de predios a fraccionar para áreas de donación, esto no ha garantizado el equilibrio.
Ejemplificó con un terreno de 10 mil metros cuadrados que se fracciona para la construcción de casas de interés social o condominios, con una densidad promedio de 120 viviendas por hectárea, en que cinco por ciento de la superficie total por concepto de donación para área verde sería de 500 metros cuadrado.
Sucedería que descontando la superficie destinada a vialidades y equipamiento, habría un aproximado de 75 casas en el desarrollo, que bajo una densidad domiciliaria de 4.2 habitantes, que es la existente en Michoacán, en términos generales habitarían el desarrollo 315 personas, por lo que les correspondería 1.58 metros cuadrados de área verde a cada uno.
García Espinosa, también doctor en geografía y maestro en arquitectura comentó que las principales causas del desequilibrio ambiental en Michoacán han sido la aglomeración y en algunos casos el desorden en la planeación urbana.
Comparó que la Ciudad de México promedia 5.3 metros cuadrados por habitante, Monterrey y su zona metropolitana 6.2 metros cuadrados, la Zona Metropolitana de Guadalajara cuenta con 3 metros cuadrados por habitante y Morelia 4.3 metros cuadrados de espacios verdes por cada habitante.
Al referirse a los beneficios de las áreas verdes en zonas urbanas, García Espinosa señaló que éstos van desde aspectos ambientales, como la captura de CO2 y polvo, la generación de sombra y captación de agua pluvial, hasta aspectos sociales: como la disminución del estrés, generación de espacios de convivencia y esparcimiento.
Como una posible salida al desequilibrio entre el número de viviendas y el área verde disponible, mencionó que en otras ciudades se ha establecido como parámetro para la donación una cantidad de metros cuadrados de área verde por cada vivienda a edificar, de forma tal, que a mayor densidad, habrá mayor cantidad de casas, pero también más área verde.




