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Foto: Alejandro Hernández/Quadratín

Familiares colocan cruz y placa a los 10 calcinados de Cuitzeo

Francisco Ramírez/Quadratín
 
| 18 de junio de 2017 | 11:45
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CUITZEO, Mich., 18 de junio de 2017.- La mañana de este domingo, aproximadamente 150 amigos y familiares de los calcinados en Cuitzeo, en 2016, se reunieron en los límites de Indaparapeo y Álvaro Obregón para conmemorar la muerte de estas personas, ocurrida el pasado 29 de julio.

En el lugar en el que los secuestraron, levantaron una cruz con una placa en la base, a manera de recuerdo para los familiares de las víctimas.

Posteriormente, enunciaron los nombres de cada uno de los asesinados en medio de llantos y rezos.

Minutos después arribó el padre de Indaparapeo, quien bendijo la cruz y la placa, les dio el pésame a los familiares y les deseó pronta resignación.

La peregrinación continuó hasta La Cienega, municipio de Cuitzeo, en el lugar donde encontraron los diez cuerpos calcinados; donde una estructura de piedra esperaba la colocación de otra cruz de seis metros, idéntica a la que se encuentra en el lugar del secuestro.

Juan Luis López, padre de Luis Alberto López, uno de los desaparecidos, comentó que a la fecha no existe certeza respecto a los hechos, por lo que siguen esperando se haga justicia. “En este lugar fueron encontrados los diez jovenes y una camioneta, calcinada, aún se aprecian en el suelo pedazos de llanta y de coche a medio tostar”.

Comentó que ambas cruces servirán de recuerdos para las diez familias que perdieron a seres queridos, de tal forma en que se les recuerde con amor y cariño. Por otro lado, Mari Carmen López, hermana de Luis Alberto, exigió a la autoridad el hacer justicia en el caso: “exigimos a la autoridad que haga el mejor de los esfuerzos, que aplique la justicia de manera ejemplar, que no quede impune el asesinato de mi hermano”.

Arribaron a San Juan Tararameo y posteriormente la caravana, de aproximadamente 30 carros, se trasladó a la iglesia Señora de la Misericordia, donde se ofreció una misa en conmemoración.

Y es que, a un año de los hechos, los familiares dijeron sentir la necesidad de proteger el alma de sus familiares, de recordarlos, de honrarlos.

“Nos gusta recordar a Luis Alberto como el alegre joven, quién tenía toda una vida por delante, quién no merece ser olvidado”, dijeron sus familiares.

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