Llama SSP a denunciar la extorsión a través del 089
MORELIA, Mich., 9 de junio de 2023.- Dice llamarse Enrique, y lo demuestra sacando una credencial del INE; "no miento, ¿verdad?" aclara y cuestiona en todo momento. Él es uno de los muchos personajes que no tienen casa, que viven en las calles de la capital michoacana, presos de sus propias circunstancias y del trajín propio de las ciudades, buscando no ser solo una fría estadística.
Luce extraviado, avejentado, muy delgado y sucio. Trae unos zapatos blancos desgastados Dr. Martens y unas calcetas rosas que no hacen par. Lleva una guitarra de juguete, unas coloridas maracas y un arpa mágica tipo colombina. Asegura tener 39 años, aunque parece mayor. Lleva un bigote ralo al igual que su barba, y huele a alcohol.
Dice ser de Guadalajara, de ahí cerca de Zapopan. Cuenta que es egresado de la Universidad de Guadalajara donde estudió geografía. Está titulado, y asegura que intentó entrar a trabajar al Instituto Nacional de Estadística y Geografía pero no se quedó porque solo le daban trabajo eventual.
"Yo soy hijo de una persona intelectual, le acaban de poner el nombre… Te voy a platicar porque ya me caíste bien. En Autlán de Navarro, ¿sabes dónde está? Es una playa de Guadalajara", cuenta Enrique que en algunos momentos parece coherente y en otros ya anda volando.
Él dice ser originario de Autlán de Navarro, Jalisco, el lugar donde nació Carlos Santana, y donde durante mucho tiempo hubo una escultura de este músico y cuando cambió de nacionalidad la gente empezó a destruirla, "cuando yo era niño pusieron la estatua de un mono… Yo le decía 'el monote' ya ves uno de niño. Era el general Granadillos, y haz de cuenta que pusieron al lado la de Carlos Santana, ¡se la empezaron a robar en partes, güey!"
"Yo soy citizen USA", dice de pronto y asegura que sus papás son residentes en Estados Unidos y que constantemente le traen ropa la cual él vende para seguir viviendo. Explica que así fue como consiguió las Dr. Martens aunque no va a Estados Unidos dice porque no tiene "peipers".
Dice que hace años salió de Guadalajara para ir a dar el rol, y en ese viaje ha andado en varios estados del país, "he estado en Tamaulipas, Zacatecas, Pachuca, Tlaxcala, Hidalgo el DF, y ahorita llegué a Morelia, y de repente saco mis instrumentos de música…", Cuenta y explica que antes viajar era más fácil porque le daban "ride", sin embargo, con la pandemia le fue mal y hasta le cobraban.
Entre tantas historias y divagos aparece algo que sí parece más verdad; después de tantas vueltas, reconoce que es alcohólico, "no machín, yo no me meto nada, luego luego se me ve el semblante de que estoy tomando, para qué te digo 'layers' o sea mentiras… sí tomo alcohol machín", expresa y hace una pausa un tanto dramática y viene la segunda verdad, porque la expresión le cambia la cara. Tiene una hija.
"Una cosa es que… que no me dejan ver a mi hija", expone. Tiene 11 años la niña y se llama Sofía. Indica que la mamá de Sofía le dice que no puede llegar así, tomado, por el ejemplo, "o sea, si me ven tomado… Se agüita bien machín la muchacha".
En algún momento de la plática dice que sí va a buscar ayuda en Alcohólicos Anónimos, que sí lo haría por su hija. Después vuelve a volar y dice que va a seguir viajando por otros lados. En otro momento parece más coherente y dice que hace mucho que no habla con sus papás para decir que está bien ni con la mamá de su hija. También asegura que le han pedido que regrese a Guadalajara pero él no quiere o ya está demasiado extraviado.
En uno de sus viajes, relata, estando en León, Guanajuato, le tocaba escuchar la canción de José Alfredo Jiménez, que la vida no vale nada, "están locos güey, ahí todos la ponían en la madrugada," expone y justo, como un soundtrack, se escucha a alguien cantar: "quise hallar el olvido al estilo Jalisco", de la canción Ella, de José Alfredo Jiménez.
Nos despedimos. Dice que quiere ir a Camelinas a pedir dinero con "los riquillos", porque le dijeron que por esa avenida está la gente que tiene más dinero. Asegura que irá para allá, sin embargo, una hora después al pasar por los portales, Enrique está en el piso, parece dormir eso que llaman "la mona”, mientras la gente que pasa lo mira, cuando lo hace, con asco, para el resto, simplemente no existe.




