Localiza Policía Morelia a mujer extraviada y la reúne con su familia
MORELIA, Mich., 14 de diciembre de 2020.- “No porque yo esté aquí, quiere decir que yo no pueda ser mejor persona, ¡sí se puede!”. Esa es la actitud que ha tomado frente a la vida en prisión Claudia Esmeralda Orozco Vázquez, la primera mujer del penal de Delitos de Alto Impacto que concluyó los estudios de secundaria.
Claudia Esmeralda se encuentra procesada en esa prisión de mediana seguridad, acusada por secuestro. Tomó la decisión de cambiar su perspectiva de vida, se asumió como parte de la comunidad, inició su capacitación en diversas artes y retomó sus estudios inconclusos.
“Aquí -en prisión- es lo mismo que afuera, solo que no podemos salir. Pero se nos brinda educación, trabajo y capacitación.Y no por estar recluida significa que no se pueda, sí se puede, se puede aprovechar el tiempo. La vida en la cárcel no es como se piensa; hay muchas cosas de provecho, solo se necesita motivación: la mía, son mis hijos”, relató Claudia Esmeralda.
Recordó que fue difícil en los primeros meses permanecer privada de la libertad, porque se negaba a aceptar que estaría por mucho tiempo. Anhelaba abandonar las instalaciones del centro, reunirse con sus padres y con sus hijos, a quienes también les cambió la vida con su detención. Pero después de pelear una y otra vez con sus demonios, optó por aprovechar el tiempo, graduarse y avanzar en su vida, tanto como así le sea posible.
“Yo me enfoque en mis estudios, en aprender a hacer el pan, a bordar, a hacer un guanengo y el gel antibacterial, porque yo voy a decir cuando salga: aprendí algo en el Cereso, le aprendí a mis maestros. De nada me sirve ponerme a llorar. Yo voy aprovechar lo que se me ofrezca”, dijo, convencida de que continuará formándose, porque ya piensa en buscar la oportunidad de terminar la preparatoria y la licenciatura.
Por lo pronto, celebra con mucho orgullo haber concluido la secundaria, en tanto inician las clases de preparatoria y logra cristalizar un sueño: tener su propio negocio, vender comida y café y tener algo que ofrecerle a su familia durante la visita. Que la vean entera.
“Desde que se abrió en el centro primaria y secundaria, soy la primera que se graduó de la secundaria en el área femenil, y sí, yo sí quiero un convivio y mi foto de graduación”, además “una lonchería, vender tortas y jugos, una lonchería en el área de palapas, como si fuera un negocio en una plaza, que llegue mi familia y tener algo qué ofrecerle”.
Su objetivo es aprender más, lavarse el estigma de la prisión con la capacitación, el aprendizaje y la formación académica, aprovechar la experiencia y que sus hijos no repitan sus errores, que se sientan orgullosos porque un día saldrá y podrá poner su propio negocio con base en todo lo aprendido.




