Con el Morebús se mitigarán riesgos de inundación en Morelia Poniente
MORELIA, Mich., 10 de abril de 2019.- Desolada se veía la imagen del general Emiliano Zapata, esperando a que iniciara la sesión solemne con la que los diputados de la 74 Legislatura le rindieron homenaje en el centenario de su asesinato cometido por Jesús Guajardo por orden del presidente Venustiano Carranza.
Una hora esperó, lo mismo que el presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, Héctor Octavio Morales y el secretario de Gobierno, Carlos Herrera, como representante del gobernador Silvano Aureoles, titular del Poder Ejecutivo del Estado, aunque estaban en la oficina de la Secretaría de Servicios Parlamentarios.
Como es costumbre de la actual legislatura, pese a solemnidad de la conmemoración, la sesión comenzó una hora tarde, incluso hubo rumores de que se cancelaría porque minutos antes de las 19 horas comenzaron a llegar los invitados, pero ninguno de los anfitriones.
Algunos llegaron minutos después, con cierta excusa, porque estaban en reuniones de trabajo de comisiones, pero sin justificación porque existen las agendas y los relojes, pero aun así a las 19:30 horas todavía no había cuórum para dar inicio a la sesión.
Para no variar, a los representantes de los medios de comunicación no se les permitió el acceso al recinto legislativo, porque la consigna para el personal de comunicación social y de protocolo es obstaculizar su trabajo.
Lo desangelado de los actos solemnes ya no son novedad porque los invitados especiales no acuden como esta noche en que fueron pocos, el ex gobernador Genovevo Figueroa, el rector de la Universidad Michoacana Raúl Cárdenas, el superdelegado Roberto Pantoja y el dirigente provisional de Morena, Sergio Pimentel.
Ellos no podían faltar porque la promotora del homenaje conmemorativo fue una de las diputadas de Morena, Sandra Luz Valencia, que incluyó la inscripción con letras de oro: 2019, Centenario Luctuoso del Gral. Emiliano Zapata Salazar en el frontispicio de honor del recinto legislativo, pero que por poco se le ceba ante su necedad de que dijera magnicidio.




