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MORELIA, Mich. 12 de octubre de 2025.- Un charro negro, de impecable vestimenta. Un ser con cuernos, patas de cabra y grueso pelaje. Una sombra apenas detectada con el rabillo del ojo. O un fumador que da forma a una historia sobre el abandono y la Insuficiencia de cuidados, tanto de niños como de adultos mayores.
El Diablo Fuma (y Guarda las Cabezas de los Cerillos Quemados en la Misma Caja), del director Ernesto Martínez Bucio, no es una historia literal. No veremos a un clásico demonio, no es una historia de terror. Lo que sí cruza la pantalla es la desprotección que enfrentan cinco niños que quedan al cuidado de su abuela con alucinaciones con el diablo.
"El diablo me ha acompañado desde niño. Estudié en una escuela católica y allí aprendí a temerle profundamente", expresó Ernesto Martínez Bucio, director del filme, durante su presentación en el Teatro Melchor Ocampo, en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia 2025 (FICM).
Cinco pequeños, una abuela que ve al diablo, una situación de desamparo que obliga al espectador a ver el abandono de los niños y los adultos mayores desde las ópticas de quienes lo sufren.
En El Diablo Fuma (y Guarda las Cabezas de los Cerillos Quemados en la Misma Caja), los ojos de los infantes encarnados por Donovan Said, Rafael Nieto, Maripau Bravo, Laura Urine y Regina Alejandra.
Es el diablo quien termina de darle forma al guión", reiteró Martínez Bucio.
Y todo ambientado en la década de 1990, aún ensombrecida por el pánico satánico importado de Estados Unidos y alimentado por las leyendas y creencias nativas y judeocristianas sobre el mal y sus agentes, que no necesariamente llevan cuernos, sombrero de charro o bordes difusos en la oscuridad.




