MORELIA, Mich., 1 mayo de 2019.- La conmemoración del primero de mayo nació para homenajear a las víctimas de represión de una manifestación obrera ocurrida en la ciudad estadounidense de Chicago, un 4 de mayo de 1886, la cual terminó de forma sangrienta. 

Desde el primero de mayo, un grupo de trabajadores inició una lucha pacífica para exigir, entre otras cosas, jornadas laborales justas de ocho horas, ya que normalmente podían llegar a realizar trabajos por 18 horas.  

Miles de obreros habían logrado su conquista con la simple amenaza de paralizar labores, sin embargo, en Chicago, donde las condiciones eran peor que en otras ciudades de Estados Unidos, las movilizaciones llegaron hasta el día cuatro, cuando ocurrió la llamada revuelta de Haymarket, en donde varios trabajadores fueron ejecutados por participar. 

De acuerdo con datos históricos, en medio de la huelga una persona lanzó una bomba a la policía con el propósito de disolver la manifestación, pero este hecho dejó como saldo varios muertos y personas heridas.

Tras un operativo las autoridades locales lograron la detención de ocho trabajadores, de los cuales, cinco fueron condenados a muerte y tres más encarcelados.

Derivado de este acontecimiento fueron llamados Mártires de Chicago, y es así como se dio lugar a la conmemoración del primero de mayo en la mayoría de los países del mundo.

Actualmente diversas organizaciones sindicales refrendan esta fecha como un día para defender los derechos laborales y demandar un trabajo justo y digno.

En el país , durante el periodo de la Revolución Mexicana, la Casa del Obrero Mundial reunió a diversas organizaciones y sus afiliados conmemoran desde 1913 el primero de mayo como el Día Internacional del Trabajo. Ese mismo año se llevó a cabo el primer desfile que contó con la participación de más de 25 mil trabajadores. 

Con el paso del tiempo las organizaciones obreras fueron creciendo hasta convertir esta fecha en una ocasión para exigir mejores condiciones laborales, recordándoles a los patrones y gobiernos las demandas económicas y sociales pendientes.