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Foto: Especial

Día del amor… y de las cardiopatías congénitas

Margarita Blanco/Quadratín
 
| 14 de febrero de 2018 | 20:02
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MORELIA, Mich., 14 de febrero de 2018.- Además del día del amor y la amistad, este 14 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas,  primera causa de muerte en menores de un año.

Labios azulados, dificultad para respirar y comer, respiración  agitada,  retraso en el crecimiento, uñas azuladas o moradas o la detección de un soplo cardiaco,  son algunos de los síntomas que los padres deben tomar en cuenta para preguntarse si el bebé presenta una cardiopatía congénita. Aunque en ocasiones esta diversidad de enfermedades se manifiestan en niños mayores o en adolescentes que presentan síntomas como  dificultad para hacer ejercicio, fatiga y dolor de pecho.

Se trata de anomalías con el funcionamiento y estructura del corazón que padecen los pacientes desde su nacimiento. Las causas son múltiples, aunque no son hereditarias, están asociadas con anomalías cromosómicas, es decir, con anormalidades genéticas. Influye también la salud de la madre durante el embarazo, pues quienes han contraído rubeola en este período, tienen una diabetes no controlada o un trastorno metabólico de origen genético llamado fenilcetonuria tienen más riesgos de padecerla.

La doctora Norma Gisela Cortés Cruz, cardióloga pediatra de la Unidad  Pediátrica Neosano de Morelia, explicó que diez de cada mil niños padecen cardiopatías congénitas en el país y que se presentan veinte mil casos en México anualmente.

Hay una diversidad de estas cardiopatías, algunas de las cuales pueden curarse al cien por ciento y otras que persistirán durante toda la vida del paciente pero es posible mantener una vida productiva y de calidad.  En algunos casos requieren únicamente vigilancia y medicamentos, en otros es necesaria una intervención quirúrgica o un tratamiento hermodinámico, en donde no se abre el tórax del paciente, pero se le introducen catéteres que le permiten un mejor funcionamiento del corazón.

Desgraciadamente, en Michoacán no existir un Centro Quirúrgico Cardiovascular por lo que los pacientes que necesitan cirugía son enviados al Hospital de Alta Especialidad en León, Guanajuato o al Instituto Nacional de Cardiología o al Instituto Nacional de Pediatría en la Ciudad de México, o al IMSS o al ISSTE en Guadalajara.  De ahí la necesidad de impulsar un lugar especializado en donde se puedan hacer este tipo de cirugías, dado que en Michoacán es alta la incidencia de esta enfermedad, aseguró.

Además, es importante fomentar una cultura de prevención que permita la detección oportuna de estas enfermedades, dada que su detección temprana incide favorablemente en su cura.  Ésta se puede llevar a cabo de forma prenatal, a través de la ecocardiografía y neonatal, gracias a un  tamiz cardiológico.  “Existe una iniciativa de Ley para que este tamiz sea obligatorio se agregue al tamiz metabólico y al auditivo que se realizan actualmente en las instituciones públicas”, lo que ayudaría a detectar con mayor facilidad este tipo de problemas. Por lo pronto, esta prueba se aplica en la Unidad Pediátrica Neosano, que es privada.

Los doctores Juan Calderón,  Jorge Cervantes, Pedro Curi  y Samuel Ramírez, del  Departamento Cardiopatías Congénitas del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez., en su artículo Problemática de las cardiopatías congénitas en México, recomiendan que exista un Centro Quirúrgico Cardiovascular por cada cuatro millones de habitantes.