Anuncia Gobierno de Morelia el 17 Festival de la Enchilada y la Corunda
MORELIA, Mich., 25 de octubre de 2025.- Arrancó como ya va siendo costumbre en la época, la Zombie walk, y lo hizo desde Las Tarascas ante la espera de cientos de personas que abarrotaron las orillas de la avenida Madero para ver a los zombies pidiendo cerebros y el desfile de otras figuras demoníacas.
Hasta delante de la marcha iba un torito de petate armando fiesta, pero hasta ese momento no pasaba ningún zombie, todo vino después que apareció una carroza fúnebre liderando a la horda de animales comecerebros, de ahí se dejaron venir otros toritos con calacas y otras figuras alusivas al Halloween.
Así empezaron a desfilar ante la mirada de la gente y de los chamacos que eran los que más se divertían. Pasaron seres como payasos del infierno, personajes de películas como Jason, el de scream, el payaso Eso ¡eso! ¡eso! -dijera El chavo del 8 que también por ahí desfiló en forma zombie- y de todo tipo de cosas que se le ocurrieron a la gente para pasar como demonios o zombies.
Como en las marchas a las que estamos acostumbrados, en la parte final del Zombie walk iba como el bloque negro corriendo y aventando cosas, atropellando al que se pusiera enfrente, puro desmadre para expulsar los espíritus chocarreros.
También pasó por ahí un camión con una banda tocando temas de Michael Jackson y de rock, detrás de ellos otro contingente de distintos seres infrahumanos, con la creatividad desbordada, hay que decirlo.
"Sí me dio bien harto miedo la viejita", le dice una niña a su papá quien solamente se ríe y le dice que no pasa nada. Un grupo se ha juntado en la parte central de la avenida Madero y eso evita que los de los extremos puedan ver la marcha zombie, "¡chingao! ¡que se quiten!" se oye por ahí que gritan con desesperación casi del infierno.
Habría que definir qué se entiende por apología del delito, porque en algún momento pasaron seres del inframundo (muy parecidos a los de este mundo), vestidos como militares, con máscaras de calacas y con armamento, como si fuera un escuadrón de la muerte (¿es apología del delito?).




