Atropellan a transeúnte en avenida Amalia Solórzano, Morelia
MORELIA, Mich., 23 de diciembre de 2018.- Las víctimas de la violencia no utilizan los servicios que ofrecen los Centros de Escucha que la Iglesia Católica ha establecido en diversos municipios de la arquidiócesis de Morelia, reconoció el obispo auxiliar Herculano Medina.
Una de las razones es que la Iglesia Católica carece de los recursos humanos y económicos para multiplicar esos centros y acercar los servicios a las víctimas de la violencia, otra puede ser también la desconfianza de la feligresía que tampoco acude a presentar denuncias por temor a las represalias que puedan sufrir ellos y sus familias.
“Tenemos que reconocer que hay en algunas zonas, por citar Zitácuaro que implementó el centro de escucha a nivel de foránea y no ha tenido una demanda grande de personas que requieran de los servicios”, indicó el obispo auxiliar en entrevista, luego de dar a nombre de la arquidiócesis el mensaje dominical.
Ante esa situación planteó como un reto el replanteamiento de los centros de escucha si es que no responden a las necesidades sentidas de la comunidad ya que tienen que encontrar otros medios con los que puedan acompañar a la gente que ha sido víctima o sufre las consecuencias de la violencia.
Víctimas de la violencia las hay, porque siempre ha existido, aunque no tanta como en los últimos 10 años, pero consideró que es una cuestión cultural la de no divulgar las situaciones de violencia ya que la feligresía prefiere seguir depositando su confianza en los sacerdotes bajo el sigilo de la confesión.
“Lo hacen bajo el sacramento de la confesión porque saben y tienen la garantía de que todo lo que ellos digan queda en el sigilo sacramental y nosotros como sacerdotes de ahí no podemos sacar absolutamente nada, para ellos es una garantía el poder abrir su corazón, sus emociones, sus preocupaciones, sus problemas, al sacerdote sabiendo que no puede decir nada ya que si un sacerdote viola el sigilo quedaría es excomulgado automáticamente de la iglesia”.
En otros casos, consideró que mucha gente, como un mecanismo de defensa reprime las cosas que vive emocionalmente, sobre todo tratándose violencia, y busca otras salidas como el consumo de alcohol y drogas y, excepcionalmente a medios más sanos como puede ser el deporte para liberar tensiones.




