MORELIA, Mich., 25 de abril de 2019.- “Las mujeres denuncian cuando la situación ya está más arraigada, llevan ideas de que el hombre va a cambiar y esto no ocurre, deberían hacerlo cuando la violencia inicia”, señaló Araceli Palomares, fiscal especializada en el delito de violencia familiar y de género.

“Es la primera vez que me pega”, “ya me prometió que no me va a pegar”, son las frases comunes y “esto es un ciclo que va creciendo; es necesario que se denuncie, que no deje pasar a una situación más fuerte”, manifestó, y aseveró que la gran cantidad de victimarios son normalmente los esposos y padrastros que agreden, lastiman y laceran a la familia.

La fiscal indicó que la mujer denuncia en un momento, pero después viene una parte que le suelen llamar ‘luna de miel’ en la cual, dijo, el acusado le promete un cambio cosa que no existe porque es momentánea. “La mujer ya no le da interés a la integración de la carpeta y solicita que ya no quiere que se continúe o muchas veces se pierde, ya no la encuentran, no contesta llamadas, si la Policía la busca para la investigación, ya no está”, esto sucede aproximadamente con unas cuatro de cada 10 mujeres, expresó.

En el marco de la semana por la infancia que organiza el Sistema DIF Michoacán, la fiscal dijo que el aumento o disminución de la violencia familiar es muy relativa, porque en ocasiones incrementa y luego va a la baja, “si bien es cierto es una situación en la cual todas las familias de alguna forma están inmersas, y es necesario dar a conocer esta parte, de que denuncien cuando se encuentran en una situación de violencia”.

Aseveró que en el delito de violencia familiar el principal factor es la economía en las familias, porque tienden a llevar una relación fracturada por la economía o por situación de drogadicción que les está pegando desde que son muy jóvenes.

Manifestó que en la Fiscalía no atienden a menores de edad, para ello haya una agencia especializada en adolescentes, pero la mujer en calidad de víctima que denuncia un delito de violencia familiar, suele ser victimizada junto a los niños que tienden a ser también objetivos.

Reiteró la petición a las mujeres para que denuncien a las primeras situaciones de violencia y no la normalicen, para que la situación sea controlada, “si bien es cierto, el delito de violencia familiar como tal no es mediable en una etapa de carpeta de investigación ante un juez de control, existen los mecanismos en los cuales se puede llegar a acuerdos donde tanto la víctima como el acusado se comprometan a una vida diferente”.

El cambio del sistema de justicia penal ayuda en razón de que en el anterior sistema lo primero que sucedía era una orden de aprehensión, y ese era el temor que tenían las mujeres para denunciar un hecho; si su marido era detenido se enfrentaban a un problema económico, ahora ya no es así.

En este tipo de delitos, expuso, la cárcel no es el factor importante, es el mecanismo en el cual se pueda vivir una vida libre de violencia; si existe violencia se puede ir minimizando en razón de que las familias denuncien para que el agresor sepa que hay un mecanismo que incluso le puede ayudar, porque si la persona que agrede es una persona que está consumiendo drogas el juez le dirá que tendrá que desintoxicarse por determinado período y debe llevar a cabo ese desarrollo.