MORELIA, Mich., 13 de enero de 2021.- La batalla contra el Covid 19 sigue y la llegada de las vacunas para combatirla inyecta energía y ánimo al personal médico que a diario lucha contra la enfermedad en los hospitales de Michoacán.

Alessandra Miranda es una joven enfermera que a unos meses de egresar de la carrera de la salud ingresó al Hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que se ubica en la avenida Camelinas, en Morelia, desginado a atender la enfermedad.

Este miércoles estuvo entre el personal que recibió la vacuna anti Covid 19, hecho que consideró trascendente después de pasar un proceso de revisar quienes estaban en la primera línea de atención y contacto con pacientes enfermos de este virus.

“El hospital de Camelinas es completamente Covid; el proceso fue comenzar con las personas que tenemos el contacto directo con los infectados, personal de enfermería, médicos, camilleros; la verdad me alegra mucho que piensen en el personal de la salud, pues entre más protegidos estemos, más podremos ayudar a quién lo necesita”, comentó en declaraciones a Quadratín.

Esto la motiva a seguir, pero a la vez la llena de emociones y sentimientos encontrados debido a que para ella esta experiencia ha resultado impactante para ella que recientemente se incorporó al servicio médico estatal.

“Es difícil, son muchas emociones encontradas al ver morir a tanta gente, portar el equipo tantas horas y que a veces no es suficiente el personal para la cantidad de infectados que hay; son jornadas difíciles, estoy en el turno nocturno entonces sales muy cansado física y mentalmente, pero para eso estamos, para ayudar a quién más lo necesita”, comentó.

Al tener pocos meses de desempeñar su labor en el campo que eligió para trabajar y enfrentar esta pandemia, le ha marcado su vida, pues jamás imaginó estar en un escenario como el de hoy, pero le ha forjado el temple para ayudar con su labor a las demás personas que lo necesitan.

“Me cambió la vida completamente, se ve la vida de otra manera y son muchos más cuidados a los pacientes, sobre todo si están intubados; mis compañeros también están cansados, pero siempre con una sonrisa para darle ánimo a los pacientes”.

Su familia ha sido para ella un soporte importante debido a que la han ayudado en esta loable labor en la que participan cientos de expertos de la salud, y la animan a seguir siempre con los cuidados necesarios.

“Gracias a Dios tengo tiempo de ver a mi familia, pero he evitado verla por seguridad, y ellos solamente me desean lo mejor; aquí el turno es de 12 horas, pero dentro del área estamos seis horas por cuestión del aguante de portar el equipo”.

Sobre la llegada de las vacunas, aunque de manera paulatina, espera que sea una manera para que la gente comprenda la magnitud de la enfermedad y se cuide, evitando llegar a los hospitales debido a que estos están saturados, y confía que este sea el camino para acabar con la pandemia.

“Debemos tener conciencia pues más que enfermarnos por salir a fiestas, irnos de vacaciones, salir a lugares con muchas personas, llevamos el virus a los más vulnerables como nuestros abuelos y padres; esperemos sea el principio del fin de esta pandemia y que la gente comience a tener conciencia”, indicó.