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MORELIA, Mich., 27 de diciembre de 2025.- Mateo Calvillo Paz nunca tuvo dudas sobre el llamado que desde muy pequeño sintió a servir a su prójimo, a través del sacerdocio, desde ser parte del coro de niños de San Agustín hasta conmemorar 54 años, su vocación se ha mantenido intacta.
En entrevista para Quadratín, realizada este domingo Mateo Calvillo destacó que cumplir 54 años como sacerdote no es celebrar su estadía en un puesto de honor, sino en un puesto de servicio.
"En una ocasión, un niño me preguntó cuántos años había estudiado, yo le dije que 12, y se sorprendió que hubiera pasado 12 años de estudio para poder decir misa, pero ser sacerdote no solo es decir misa, sino servir, atender, acompañar a la gente en sus momentos felices y también en sus momentos oscuros", explicó.
Tras la celebración eucarística con motivo de más de medio siglo como sacerdote católico, efectuada en el templo de la Inmaculada Concepción, Calvillo Paz reconoció que "no recuerdo un momento de mi vida en el que no sintiera el llamado de Dios, me agarró desde muy niño, desde que estaba en el coro de niños de San Agustín, fue un paso muy espontáneo, un llamado que sentí desde siempre, desde muy chiquito, y nunca tuve dudas, es un regalo de Dios solo evalúe si tenía lo necesario para cumplir con ese llamado, pensé que sí y di ese paso".
Detalló que tras más de cinco décadas de servicio sacerdotal "El Señor me ha tratado con mucho cariño, me he dedicado a los adolescentes, he sido muy feliz con ellos, desde que me tomaban el pelo, he tenido satisfacciones muy profundas al acompañar a la gente en la vida y en la muerte, también he visto grandes milagros en las terapias que imparto como psicoterapeuta y el cariño de la gente es muy agradable".
Pero la vocación sacerdotal no solo tiene luces, también tiene sombras y aspectos complejos que ponen a prueba la vocación de las personas, de alrededor de 120 estudiantes que se integraron a la formación con Mateo Calvillo más de 100 no la culminaron.
"Lo más difícil de esta labor es que tenemos que servir a la gente en sus problemas y en sus necesidades como estas son y el mundo ha cambiado muchísimo, tenemos que adaptarnos y eso no solamente es decir chido, sino entender cómo las personas ven el mundo, cómo sienten y cómo entienden las situaciones y eso no es fácil", indico.
Mateo Calvillo destacó que la celebración eucarística realizada para conmemorar 54 años como sacerdote "no es un homenaje para Mateo, sino para mi maestro, el gran Jesús, para celebrar la familia que hemos encontrado a lo largo de estos años, desde Zinapécuaro, donde comencé, hasta este momento".