MORELIA, Mich., 4 de mayo 2021.- Desde avenida Camelinas, a la altura del cruce con avenida Enrique Ramírez, hasta Torreón Nuevo, la movilidad del transporte público y privado es a vuelta de rueda, desde las 8 hasta las 20 horas.

A lo largo del recorrido hecho por Agencia Quadratín se observa que no existen rutas alternas de movilidad ni elementos de tránsito contribuyendo a que se desfogue el tráfico.

Según se observa a simple vista, se echaron a andar las obras sin la existencia de un plan de movilidad alterna, los automovilistas deben idear rutas por sus propios medios, contribuyendo a que otras calles también se saturen.

Para quienes buscan evadir el crucero de la salida a Mil Cumbres, existe la opción de hacer el cruce en el semáforo ubicado a la altura de la Universidad Contemporánea de las Américas, pero este ya está rebasado, por varias cuadras se forman los vehículos sobre la calle Jacarandas.

También se puede hacer el retorno por la colonia Ejidal Ocolusen y salir por el semáforo ubicado a unos pasos de la plaza Escala Morelia, no obstante, también hay que tener una espera de hasta 20 minutos, porque la fila de vehículos da la vuelta hasta la universidad, y otros cinco minutos para llegar al cruce con Enrique Ramírez.

En el supuesto que se aventure a hacer el cruce normal, el periodo de espera puede ser de hasta 30 minutos, espera con harta paciencia, porque hay que resistir las recordadas del 10 de mayo, música a todo volumen, que te avienten el carro, te cierre el paso el ruletero y los por demás enfadosos cláxones.

Ya del otro lado, por así decirlo, en la salida a Charo, las condiciones no son distintas, aunque más rápido, el tránsito se torna pesado en horas pico, 8 a 9, 13 – 15 horas y de 18 a 20 horas, particularmente en la glorieta y hasta el semáforo ubicado frente al Conalep.

La oportunidad de lograr un avance rápido es hasta el cruce de Periférico y el río Grande, al menos para los vehículos particulares que no necesitan pasar bajo el puente del Tecnológico de Morelia.

Las opciones de movilidad para llegar a las colonias como la Soledad y del Norte de la ciudad es tomar el río Grande, salir a la avenida Miguel Hidalgo e incorporarse por el templo Mormón, también existe la posibilidad de tomar la avenida Morelos Norte cruzando por la colonia Lomas del Tecnológico, por los terrenos de la antigua feria, donde el tránsito es rápido.

Porque la avenida Morelos Norte, una de las de mayor velocidad permitida, se ha reducido a dos carriles, debido a la obra, que además ya retiró la ayuda de regulación de movilidad con su personal desde hace una semana, situación que desquicia a los conductores que invaden carril contrario sin miramientos a la altura de la estación de gasolina.

Para quienes conducen hacia Morelia, es decir, de Norte a Sur, las calles paralelas, que corren a espaldas de la Comisión Federal de Electricidad se han vuelto las vías rápidas alternas, pero son un riesgo inminente, por los baches, ya que en algunos puntos son verdaderos pozos profundos.

El tránsito se aliviana al lograr hacer el cruce del puente a desnivel que conecta a Linda Vista con la avenida Torreón Nuevo, pero únicamente para quienes siguen su ruta hacia el Poniente, porque quienes vienen de colonias como Torreón Nuevo y Gertrudis Sánchez, el tiempo de espera se puede prolongar, porque los cruces de avenida Guadalupe Victoria y el río Grande o con Guillermo Prieto, que carecen de un semáforo, se congestiona, peor los días de tianguis.

Los más beneficiados de esta saturación de la movilidad y falta de ingeniera para resolver el conflicto son los vendedores, que igual te venden una botella de agua fría que churros, donas, bolis, el periódico y hasta papalotes de encendidos colores.

En el crucero de salida Salamanca ocasionalmente una banda de música regional ameniza la calurosa tarde, volviéndose un verdadero fenómeno sociocultural digno de estudio por quienes conviven en un espacio tan pequeño; la clase trabajadora esperando el camión, el comerciante, quienes piden limosna, la obra pública gubernamental y la industria de la construcción, rematado con un sentido recordatorio de madre al taxista que se metió a la fila.